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by Manuel Aviles Perez - Tuesday, 27 March 2018, 10:11 PM
Anyone in the world

Empieza de ‘menos’ a ‘más’

Por Francisco Alcaide Hernández

A la hora de fijarse metas y objetivos hay un principio que conviene tener en cuenta: empieza de ‘menos’ a ‘más’. La experiencia dice que otra cosa no suele dar resultado y además nos deja muy frustrados. El elefante nos lo podemos comer todos, pero eso sí, bocado a bocado.
Jack Canfield, uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 7ª edición) dice lo siguiente en una de sus obras:
«Siempre que se disponga a mejorar sus capacidades, cambiar su comportamiento o mejorar su vida, comience por incrementos pequeños. Querer demasiado en poco tiempo sólo conseguirá desanimarlo».

Por mi parte, añadía la siguiente reflexión:

«Hay que evitar a toda costa las experiencias negativas. Si te exiges demasiado desde el primer día, fracasarás y te frustrarás, y ello te llevará a abandonar. Si te marcas metas pequeñas y las cumples, te sentirás bien contigo mismo, y ello te animará a seguir adelante. Ese poco sin importancia unido a otro poco sin importancia más otro poco que parece insignificante se acabarán convirtiendo en mucho un día. No te precipites. El amanecer sólo llega pasada la noche».

Dicho de otra manera, si tienes miedo a hablar en público, tu primer speech no lo des en el Santiago Bernabéu, porque probablemente te pueda la ansiedad, salga mal y no quieras volver a saber nada del asunto. Subir peldaños de dos en dos nos vuelve inseguros. Se trata de subir peldaño a peldaño de la escalera.Fíjate como reto hablar en un pequeño evento: reunión familiar, asociación de padres, club de amigos… lo que sea; un evento en el que haya pocos asistentes. Prepárate (la preparación hace de efecto placebo de los nervios) y asume el reto. A partir de ahí ve asumiendo el reto en grupos más grandes. De lo que se trata es de ir ganando seguridad. Lo importante es dar un primer paso, porque dando ese primer paso, ya estás más avanzado que si no haces nada.

El éxito alimenta la autoestima, y un pequeño éxito te lleva a abordar retos más grandes: no importa si das pasos pequeños mientras sean en la dirección correcta. Lo importante no es la velocidad sino la dirección.
Tal vez esta estrategia te parezca poco glamourosa, poco cool, y así es, por eso mucha gente prefiere no hacer nada, porque el éxito siempre está unido a dos variables que van de la mano: constancia y paciencia.Semanas atrás, en el post Una de las claves del éxito es empezar  pronto, hablábamos precisamente de ello. Porque cuanto antes empieces, más margen de tiempo tienes por delante. A medida que uno tiene más edad, menos dispuesto está a esperar para alcanzar sus metas. El tiempo corre en contra; el tiempo se echa encima. Pero hay que tenerlo en cuenta: si uno no hizo los deberes cuando debería, hay que hacerlos ahora. Cada uno decide si paga el precio o no.

Un gran éxito no es otra cosa que la suma de muchos pequeños éxitos, los éxitos de cada día. Hacer lo mejor en cada momento construye el futuro que añoramos. El futuro no existe, es sólo un resultado, el resultado del sumatorio de lo que hacemos todos los días. Will Smith, el actor de Hollywood también incluido en Aprendiendo de los mejores, lo expresaba magistralmente con esta reflexión:

«Jamás digas que hay algo que no puedes hacer. No se trata de construir la pared más grande e impresionante de un día para otro. Pon un ladrillo cada vez. Di: ‘Voy a poner este ladrillo tan perfectamente como un ladrillo puede ponerse’. Y si lo haces todos los días, pronto tendrás una gran pared e impresionante».
Los deportistas, desde bien pequeños están trabajando en una disciplina enfocados. Amancio Ortega empezó a trabajar con 12 años en una tienda de camisas (ahora tiene 79 años y es el socio de la empresa de moda con mayor volumen de ventas); Warren Buffet hizo su primera inversión a los 17 años (ahora tiene 85 años y es la quinta fortuna del mundo). Hay cientos de ejemplos. Dominar una técnica, disciplina o área de trabajo lleva tiempo. Hace unos días leía la siguiente frase de Howard Gardner:

«Hace falta una década de trabajo duro para que el talento se convierta en maestría»

Y también otra de Robert H. Schuller:

«Los logros espectaculares van siempre precedidos de una preparación espectacular»

Tú decides si decides construir tu pared, ladrillo a ladrillo, o prefieres pegar el pelotazo. La experiencia dice que cuando uno quiere saltarse pasos, siempre tiene que volver al punto de partida.

Fuente: http://www.franciscoalcaide.com/2015/04/empieza-de-menos-mas.html

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    Diseña tus días para crear una gran vida

    Por Pablo A arango
    “Cuanto más pronto comiences a planear tu vida, más pronto vivirás la vida que sueñas” —Hans Glint
    La calidad de nuestros días determina la calidad de nuestra vida.Es cuestión matemática: el todo no puede ser mayor que la suma de las partes. Si los días son malos, su sumatoria, nuestra vida, no será muy positiva.

    Ahora bien, días malos siempre van a haber: son inevitables.

    De lo que se trata es de crear unas condiciones que favorezcan la ocurrencia de muchos días buenos, para que así, las malas jornadas sean compensadas con amplitud por la luminosidad de las buenas.

    Pero «¿qué es un buen día?» —me preguntas—. Eso, mi amigo, no lo puedo responder de manera general.

    Un buen día debería tener para cada uno, un significado distinto.

    Las personas tienen gustos, intereses y circunstancias diferentes. Un buen día para alguien casado, con hijos y amante del arte, será muy diferente del de una persona soltera a la que le gustan los deportes.

    En mi caso, un buen día significa progreso. Cuando me voy a la cama satisfecho es cuando he hecho avances en mis más importantes metas. No importa que el progreso sea modesto, lo importante es no detenerse y ni echar para atrás.

    Cuidar de mi salud, de mi estado emocional e intelectual, pasar tiempo de calidad con mi familia y trabajar en mis proyectos profesionales, es lo que considero progresar.

    Por lo anterior, un buen día es un día arduo. Trabajar en todas esas áreas implica utilizar el tiempo con mucha eficiencia. Queda poco sitio para el despilfarro.

    Y al contrario, un día de indulgencia, de ocio embrutecedor e improductivo, es uno malo.

    No niego que de cuando en cuando venga bien pasar 24 horas en la más absoluta ociosidad, pero jamás debería ser esto habitual.

    Si queremos entonces tener muchas jornadas provechosas, debemos entender primero que estas no ocurren por casualidad; son el resultado de un esfuerzo intencionado, surgen como producto de la planeación.

    Planear es un gran hábito, nos obliga a priorizar. Nuestro tiempo es limitado, si queremos avanzar en ciertas áreas necesariamente tendremos que decir no a otras.

    El calendario es por lo tanto nuestro amigo. Con su solícita ayuda podemos diseñar días que nos hagan sentir que nuestra vida avanza en la dirección correcta.

    Yo acostumbro a realizar una corta sesión de planeación al principio de cada semana, para que las actividades que considero prioritarias cuenten con espacio suficiente dentro de la agenda.

    Luego, antes de empezar cada día reviso cuales son las metas de esa jornada. Esto me ayuda a permanecer enfocado en las cosas importantes.

    Concentrar nuestra energía en pocas cosas nos permite experimentar progreso, sentir que estamos avanzando hacia un fin que hemos elegido.

    Al contrario, tener nuestra atención dispersa en mucho, hace muy difícil percibir cualquier adelanto.

    El éxito y una vida satisfactoria no son cosas con las cuales uno tropieza. La probabilidad de triunfar por casualidad es cero.

    Así que mejor empezar (si aún no lo haces) a planear tu brillante futuro. Y nada mejor que hacerlo en estas fechas, con doce inmaculados meses a tu disposición.

    Fuente: https://www.notasaprendiz.com/blog/disena-tus-dias-para-crear-una-gran-vida

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      by Manuel Aviles Perez - Friday, 23 March 2018, 11:16 AM
      Anyone in the world

      ¡No puedo!.¡Mejor di, ¡Si quiero!

      Por Diego Martos

      ¡No puedo! ¿Excusa, justificación apropiada o falta de auto-responsabilidad?.

      Partiendo de las múltiples respuestas según el contexto, hoy quiero centrarme en la importancia del auto-conocimiento y responsabilidad personal cuando uno escapa a mostrarse auténtico a través de la divagación y otros recursos lingüísticos.

      ¿Cuáles son las palabras habituales?, ¿Cuáles son las claves para desenmarañar lo que esconden las palabras?. Las claves pasan primero por “darse cuenta” de cuales son las respuestas automáticas, por donde se escapa uno lingüísticamente y en qué contextos.

      Como ejemplo, es típico escaparse en situaciones de tensión o conflicto que se vienen repitiendo. Es curioso como añoramos ser uno mismo tantas veces y como nos cuesta soltar al personaje del “buenecito-a” u otros, antes que dar una respuesta autentica y honesta, sea cual sea, nadie dijo que tuviera que ser perfecta.

      En mi opinión, y desde el contexto que manejamos en nuestras formaciones vivenciales a través del método del teatro, cuando un participante dice “no puedo hacer el ejercicio”, para nosotros y aceptando que podemos errar, la persona se está escapando de una experiencia presente, de tomar conciencia y de responsabilidad, todo esto teniendo en cuenta que todos tenemos capacidad corporal y emocional para responder a los propios asuntos.

      Algunas veces por presión y miedo, las palabras llenas de eufemismos y/o divagación afectan a la conexión con la responsabilidad y confianza por lo que si no están alineadas, el participante puede estar en permanente riesgo de incoherencia y probablemente habrá un sentimiento de perdedor en el “no puedo”.

      Por supuesto desde el respeto, no he conocido a ninguna persona auto-calificada como tímida, reservada o introvertida que haya renunciado libremente a dar el salto a la experiencia. A día de hoy me siento orgulloso de ver la capacidad de superación y crecimiento en los participantes.

      Es verdad que algunos prefieren ser prudentes (dicen con vanidad), esperan a ver si el horizonte se abre en cielo azul para tapar y esconder la vulnerabilidad por miedo a ser captado, cuando en realidad esa máscara lingüística se ve casi desde una isla en las Antillas. 

      No hay duda que el ser humano es flexible y sutil hasta el punto de crear, soñar e inventar desde una capacidad creativa ilimitada que al mismo tiempo es un arma de doble filo. Tengo claro que no hay peor encierro que el que fabricamos nosotros mismos con los límites autoimpuestos y la negación de una vida fluida e incierta.

      Estás acciones formativas vivenciales que hacemos demuestran la valentía y el coraje de las personas a decir “si quiero” más allá de lo racional facilitando el contacto y el encuentro con los otros a partir de la autenticidad y la aceptación de uno mismo.

      Veréis, superarse a sí mismo puede ser un esfuerzo terrible y lleno de sufrimiento o en cambio elegir tirar de perseverancia, determinación y coraje para al final entender que ese es el camino de la vida, pasar por las ascuas del fuego aunque sin quemarse.

      Fuente: http://diegomartosemprendedor.blogspot.com.ar/2012/08/no-puedo-mejor-di-si-quiero.html


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        Una historia de las cosas importantes

        Por David Criado

        “El alma desgasta el cuerpo” Napoleón, en una carta a María Luisa

        Vivo por y para las cosas importantes. Decidí renunciar al resto de las cosas para disfrutar de estas. Y son -así lo creo- pocas. Me doy cuenta a diario de que cada persona tiene una percepción distinta sobre cuáles son las cosas importantes.

        De acuerdo a mi experiencia, esta percepción determina dos elementos fundamentales que configuran el modo de vida de una persona. Hablo del enfoque con el que percibimos la realidady del espectro de oportunidades que somos capaces de generar para disfrutarla.

        Hoy he decidido escribir mi historia de las cosas importantes. De algún modo creo que todo el mundo debería escribir la suya. Yo lo hago porque creo que no estoy desenfocado y porque la cantidad y calidad de oportunidades que genero en mi vida tienden a multiplicarse cuanto más tiempo empleo practicando estas cosas importantes. Lo que hoy comparto con usted, lector o lectora, es útil para dirigir una vida propia, un equipo o una empresa (por este orden de cosas).

        Mi historia de las cosas importantes se reduce a un listado de dos máximas que me acompañan a diario.

        Comenzamos.

        1. TODO PASA DENTRO, NADA PASA FUERA

        Las personas van antes que las cosas. Esta creencia que en mí es inasequible al desaliento es verdaderamente revolucionaria en la gran cantidad de escenarios en los que me desarrollo y crezco como persona. Olvidamos con temible frecuencia que no hay nada más importante que una persona o un conjunto de personas y que todo lo demás que hemos sido capaces de construir como especie (equipos, empresas, sociedades) sirve al interés y necesidad de estas personas. Entender la vida bajo este prisma me ha permitido ayudar a humanizar decenas de organizaciones durante estos años.

        Recuerda lo que fuiste. La naturaleza nos da la oportunidad de la memoria y nosotros por el camino la perdemos. Por eso antes de ser padres todos somos hijos y antes de ser viejos todos somos jóvenes. Una y otra vez olvidamos lo que fuimos a través de nuestros actos. Ellos nos retratan y hablan de nosotros. No es fortuito que una semilla diminuta se convierta en un árbol gigante. Solo se crece desde dentro, nunca desde fuera. Olvidamos esto siempre y es parte de nuestra condición hacerlo. Somos el mayor animal social desmemoriado.

        Aprende a curarte. Esta es tu mayor responsabilidad, la única que verdaderamente te hará libre. Si no la practicas, aumentaras tus heridas interiores y generarás dolor en otros. Si no puedes hacerlo por tí mismo, pide ayuda. Enseño a diario a las personas y a los equipos a curar sus heridas interiores bajo el antiguo prisma de enseñar a otros a pescar para que puedan comer sus propios peces. Lo hago para ser aún más prescindible y luego me retiro. Ese es mi trabajo. Lo hago una y otra vez sin aparente descanso solo para que en la última hora de mi vida pueda mirarme a mí mismo y decirme verdaderamente “HE VIVIDO”.

        El verdadero paraíso es interior. Tu hogar va dentro. Nadie en realidad se mueve si no viaja dentro. Genera tu propio contenido y escribe tu propia historia. Hay personas que no son su propia historia sino un párrafo de otras. Otras viven absortas en la búsqueda continua de sí mismos por lugares, momentos o experiencias. Generan una gran cantidad de ruido porque son como un viejo motor de coche que no acaba de arrancar aunque completamente parado no deje de intentarlo. Buscan en otros sitios que no son ellos mismos lo que siempre han alimentado dentro. Algunos mueren sin el placer de haberse conocido. Le pido por favor y por el bien de las personas que le rodean, lector o lectora, que no sea usted uno de ellos.

        Solo hay un verdadero Viaje. En realidad estas personas no empiezan el Viaje. Recorren caminos de otros pero no eligen el camino propio. Tal y como yo lo veo, recorrer el Viaje consiste en conocerse a sí mismo a diario aprendiendo a superar las fortalezas y debilidades que definen un carácter. Tener contenido consiste en elegir a diario este camino propio que solo puede ser creado por ti. Cada persona es irrepetible como consecuencia del camino que ha recorrido. Si eliges recorrer un camino de otros nunca empezarás tu Viaje. No existe un acto más revolucionario que ese doloroso momento en el que una persona decide conocerse. El verdadero Viaje es interior. Cuando vives un camino propio no te hace falta que nadie te respete salvo tú mismo. Y paradójicamente eso hace que te respeten todos los demás.

        2. SOLO PUEDES VIVIR EN LO QUE ES

        No trates de convencer a otros sino de comprenderles: Las personas solo se parecen a las personas. Y probablemente si a tí te ha costado mucho construir un camino propio, es fácil que comprendas que a los demás también. No necesites que el resto abandone su camino propio para disfrutar de ellos. El proceso de encontrar tu lugar en el mundo no tiene por qué hacer sufrir a nadie. Somos en gran medida porque todos los demás también son. Estamos la mayor parte del tiempo porque todos los demás también están.  Creo que vivir de una forma placentera y saludable consiste en atreverse a comprender a otros. Solo podemos comprender a alguien cuando nos atrevemos a creer que ese alguien es tan solo otra persona. Y las personas somos solo conjuntos de creencias, miedos e intereses.

        Comparte tu camino con otros. Cristopher McCandless dijo una vez “Me he dado cuenta en el final de mis días que la felicidad solo es real si se comparte”. La vida es un largo camino que merece la pena compartir. Una vez que has fijado tu camino propio, compártelo con otros. Aunque tú trabajes cada día para ser el mejor lugar del mundo en el que puedes ser, no ignores el lugar del mundo del que vienes ni desprecies el lugar del mundo en el que estás. Somos personas, y como tales somos seres interdependientes. Nada de lo que hacen los demás es tu responsabilidad pero todo lo que hacen los demás te afecta. Del mismo modo ocurre en dirección contraria. Se leal con el sufrimiento de los demás y compasivo con sus decisiones.

        Vive a partir de tus compromisos, no de tus expectativas o deseos. Vivir esperando que la realidad sea diferente a lo que es, es un camino de frustración y el principio del valle de la desesperación. Es más útil y sensato vivir a partir de lo que ya es para luchar y trabajar por lo que queremos que sea. Aprende a dormir bien sabiendo hasta donde llega tu campo de acción. No pongas la llave de tu felicidad en el bolsillo de otro. Aprendo mucho de una gran cantidad de ciencias y también aprendo mucho de todas las religiones. Las tres primeras nobles verdades del budismo, son las siguientes: “La vida es sufrimiento. El sufrimiento nace del deseo. El sufrimiento puede extinguirse extinguiendo su causa.” La mayor parte de personas que habitan mi planeta sufren y padecen a diario su deseo.

        Se lo que quieres que sean otros. No vivas mirando la paja en el ojo ajeno sino eliminando la viga del propio. No desees que otros sean o actúen de otra forma, actúa tú de esa forma. Creo con humildad que solo alcanzan una vida plena aquellas personas que con independencia de sus condiciones o contextos de vida, son capaces de mantener a raya y controlar la mayoría de todos sus deseos. Las expectativas son también deseos. Y solemos estar cargados y cargar a los demás de una gran cantidad de expectativas. Esto nos genera frustración.  La forma más práctica de mantener a raya la mayoría de todos tus deseos, es vivir a partir de tu propio compromiso. Deja de quejarte por la realidad y haz lo posible por cambiarla. Por otro lado no vivas evitando el sufrimiento a otros, a menudo es necesario para poder crecer. Durante estos años asistiendo el cambio real de cientos de personas he visto, escuchado y acompañado mucho sufrimiento. La mayoría de ocasiones solo he sido efectivo y útil para que ellas crecieran cuando he permitido a las personas vivir el momento de sufrimiento para que el que tanto trabajaron con sus actos. Llamo a esto “compasión efectiva”.

        Vivir por y para estas cosas importantes es algo más que un compromiso, es un modo y una magnitud de vida. Vivir por y para estas cosas importantes me ayuda a vivir por y para las personas importantes de mi vida.

        Fuente: https://www.vorpalina.com/2017/04/19/cosas-importantes/

        [ Modified: Friday, 16 March 2018, 9:09 AM ]

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          by Manuel Aviles Perez - Thursday, 15 March 2018, 9:13 AM
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          Probando los límites de la realidad

          Por Pablo A. Arango

          “Siempre parece imposible hasta que se hace” —Nelson Mandela

          Los seres humanos no percibimos la realidad tal como es; bueno, al menos, no toda ella. Nuestros sentidos sólo captan una parte muy pequeña de todo lo que sucede ahí afuera.Pensamos que escuchamos todo lo que suena, pero no es así. A nuestro alrededor ocurren una gran cantidad de ruidos que nos pasan desapercibidos.El oído del homo sapiens (es decir, tu y yo) detecta ruidos entre 20.000 y 25.000Hz. Los murcielagos perciben sonidos por encima de esa frecuencia; los elefantes, por su parte, susurran mensajes entre ellos a frecuencias más bajas.

          Así que el señor y la señora elefante pueden estar conversando animosos junto a ti, incluso podrían estar haciendo gracia de la chillona camisa de flores que llevas puesta, en tanto tú permaneces maravillado por la silenciosa calma de los bichitos.

          Lo mismo ocurre con la vista, la de los hombres se basa en una porción infinitesimal del espectro electromagnético. Hay ondas un trillón de veces más cortas y más largas de las que percibe el ser humano.

          Es posible, de esta manera, que existan colores invisibles para nosotros.

          Y ya no hablemos del olfato, uno de los peores entre todos los seres vivos.

          Nos paseamos por la naturaleza —afirmó Edward O. Wilson– como lo haría un sordo por las calles de Nueva York: percibimos sólo unas pocas vibraciones y no somos capaces de interpretar casi nada.

          La estrecha porción de realidad que captamos no es un problema para nosotros. La selección natural nos ha dotado con la capacidad suficiente para advertir aquello que es relevante para nuestra supervivencia.Lo que vemos y escuchamos es lo que necesitamos ver y oír.Y seamos sinceros, con la cantidad de chismorreo que se produce entre los humanos, no hace falta enterarnos también del de los adorables paquidermos.

          No obstante, hay otras cosas con la capacidad de poner límites a la forma como interactuamos con la realidad que, en muchas ocasiones, la disminuyen con severidad, haciéndonos vivir vidas más menguadas: nuestras creencias.

          Las ideas que habitan en nuestra mente determinan la forma como nos relacionamos con el mundo.

          Algunas nos “informan” (muchas veces sin fundamento alguno) de lo que somos o no capaces.

          “Sin un título de tal o cual universidad no puedo entrar en esa empresa”. O quizá: “Esa tan guapa y tan popular jamás se fijará en uno como yo”. “Las matemáticas no se me dan bien”.

          Falsas creencias y falsos límites abundan por todas partes. Incluso algunos ni siquiera son individuales sino sostenidos por amplios grupos.

          El emprendedor Bryan Johnson suele contar a su equipo en Braintreela siguiente historia para animarlos a poner a prueba los “límites” de las realidad:

          Hay cinco monos en una habitación, y hay una cesta de plátanos en la parte superior de una escalera. Los monos, por supuesto, quieren subir la escalera para conseguir los plátanos, pero cada vez que uno lo intenta, todos son rociados con agua fría. Después de unas pocas veces de ser rociados con agua fría, los monos aprenden a no subir la escalera para conseguir los plátanos… [Los experimentadores entonces] sacan un mono y ponen uno nuevo, y el nuevo mono ve los plátanos. Piensa: “Oye, voy a coger un plátano”, pero cuando intenta subir la escalera, los otros monos lo agarran y lo tiran hacia atrás… [Los experimentadores] continúan cambiando uno por uno los monos hasta que quedan cinco nuevos monos. Cada vez que entra uno nuevo y trata de subir la escalera, los otros lo agarran y lo tiran hacia atrás, pero ninguno de los cinco ha sido rociado con agua fría.

          Hay cosas parecen inalcanzables hasta que algún despistado que no se ha enterado las hace. Hoy en día, muchos deportistas extremos realizan proezas que hasta hace poco eran consideradas por fuera de las capacidades humanas, demostrando así que no eran más que una frontera imaginaria.La realidad, según la concebimos, es bastante negociable.

          Si pones a prueba los límites y experimentas con los “imposibles” —afirma Tim Ferris–, rápidamente descubrirás que la mayoría de las limitaciones son una frágil colección de reglas socialmente reforzadas que podemos decidir romper en cualquier momento.

          Mi invitación es esta: aparta unos 20 minutos y, con lápiz y papel, piensa sobre las creencias que tienes y que están limitando tu progreso. Piensa como te han afectado en el pasado. Piensa también como sería de distinta tu vida si resulta que son falsas.Después de que termines, es hora de ponerse en marcha. Ve y desafíalas.
          Fuente: https://www.notasaprendiz.com/blog/probando-los-limites-de-la-realidad

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            by Manuel Aviles Perez - Wednesday, 21 February 2018, 9:22 AM
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            Eliminando creencias limitantes

            Por Montse Vila

            A menudo los principales obstáculos con los que topamos para lograr objetivos o iniciar nuevos proyectos no proceden del mundo exterior, sino de nuestro propio mundo interno. Estos obstáculos se configuran en forma de convicciones, percepciones y actitudes mentales. Las ideas que hemos elaborado sobre nuestras propias capacidades son uno de los factores que influyen más en nuestro desarrollo y en la forma de afrontar nuevos retos.  Generalmente estas ideas están muy afianzadas, es posible que lo estén desde la niñez, nos parecen inamovibles, delimitan nuestra percepción del mundo y determinan nuestra forma de actuar.

            Trinidad Hunt (1997:38) nos dice en su libro Desarrolla tu capacidad de aprender:

            <<Si la ventana por la que contemplamos la vida es una ventana de limitaciones, nuestro comportamiento manifestará limitaciones. Si la ventana es una creencia en las capacidades ilimitadas de la mente y el cuerpo y en nuestra capacidad de producir cambios en nuestra vida, nos abriremos a la amplísima capacidad potencial de rendimiento que tenemos todos a nuestra disposición. >>

            Está comprobado que los que creen en sus capacidades, se esfuerzan  en trabajar y buscarlos medios para conseguir sus objetivos ya que los consideran factibles, mientras que los que niegan sus capacidades se esfuerzan menos, obtienen un  rendimiento menor y con frecuencia ni siquiera lo intentan. ¿Para qué esforzarse, si no seré capaz?   Es lo que se denomina profecía autocumplida.

             Aquí tendría cabida  la célebre frase de Henry Ford :

            “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”. 

            El ciclo o bucle de la creencias se compone de cuatro pasos:

            Las creencias son ideas que uno considera ciertas.

            Basándonos en esta idea cierta, iniciamos una determinada acción o la evitamos.

            Esta acción genera unos resultados acordes con la creencia.

            Estos resultados refuerzan la creencia.

            A lo largo de nuestra vida desarrollamos creencias limitadoras sobre nosotros mismos. Marcas inconscientes inculcadas o fijadas, puede que desde la infancia, que nos han creado miedos e imágenes de incapacidad o ineptitud. Aunque generalmente las mantenemos en secreto, están bajo la superficie de nuestra conciencia y nos ponen trabas a nuestras posibilidades de desarrollo y mejora.

            El significado que se da a los hechos y las conclusiones que se sacan respecto a como se producen, las comparaciones y la imagen que se obtiene de uno mismo, se convierten en el filtro por el que se va a interpretar la realidad.  Los hechos sólo tienen el sentido que se les quiera dar y “realidades” existen tantas como personas.

            Las barreras del miedo:

            Las principales creencias  limitantes son las llamadas barreras del miedo:

            Miedo al fracaso: Muchas veces paraliza a la persona incluso antes de iniciar el trabajo o acción. No lo intenta porque piensa que va a fracasar o se desmotiva rápidamente a los primeros obstáculos o dificultades y abandona la acción.

            Miedo al éxito: Conseguir un logro puede implicar una mayor responsabilidad y la inseguridad y el temor a no ser capaz de afrontar esta nueva situación hacen que se eluda esta acción exitosa.

            Miedo a ser diferente: Se intenta no sobresalir ni despuntar sobre el grupo al que se pertenece, pues se quiere ser igual al resto y así evitar el rechazo o un trato distinto.

            Miedo al cambio: Sólo en nuestra zona de confort nos sentimos  protegidos y seguros. Cuando salimos de esta zona de comodidad, aparecen las inquietudes y los temores por lodesconocido. Sin embargo, las oportunidades de cambio siempre se encuentran fuera de esta zona y es preciso cruzarla para crecer y mejorar.

            Si se quiere avanzar y eliminar barreras limitantes será preciso una revisión de nuestras creencias y hacer un análisis de las mismas desde otro prisma más positivo. Reencuadrar nuestros miedos y considerarlos como retos puede ser el camino.

            Hacer un análisis retrospectivo de nuestras creencias limitadoras: ¿Desde cuandoexisten?. ¿Fueron nuestros padres, maestros o amigos, los que nos las inculcaron? ¿En qué situación fueron ciertas? ¿Ha habido alguna ocasión en que no se han cumplido? ¿Lo he intentado alguna vez? ¿Cuánto he madurado desde entonces? Las respuestas nos darán una visión “actualizada” de esta creencia. Es muy posible que solo fuera, si fue el caso, un impedimento en el pasado y que ahora ya no tenga fundamento.

            • Formula en positivo tus objetivos.
            • Céntrate más en definir hacia dónde quieres ir  que en lo que quieres evitar.
            • Específica qué recursos vas a necesitar y, si no los tienes, como conseguirlos.
            • Considera que las dificultades y los  fracasos no son barreras insuperables, sino etapas necesarias del camino.

            Fuente: http://www.marianoramosmejia.com.ar/eliminando-creencias-limitantes/


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              ¿Por qué será que nuestra vida es una eterna carrera contra el tiempo?

              Por Carlos Leos

              Desde que tenemos conciencia, estamos en desacuerdo con el tiempo. Cuando somos pequeños deseamos que el tiempo pase muy rápido para crecer, tener más años, hacer lo que hacen los grandes y obtener beneficios y permisos. Pero nunca llegamos a estar de acuerdo, porque siempre existirá el primo mayor que tiene más concesiones o el hermano menor al que hay que cuidar y dar ejemplo por tener menos años.

              En fin, nuestra vida transcurre entre años, meses, semanas y días… y el tiempo siempre en contra nuestra. Si esperamos algo bueno, tarda tanto en llegar… en cambio, las malas noticias llegan tan pronto. Si disfrutamos algo bello, pasa tan rápido… en contraste, el dolor parece que llegó para quedarse.

              Primero queremos que los cumpleaños lleguen volando, después quisiéramos que dejaran de llegar, o al menos que se tardaran un poco.

              Nos cuesta tanto entender que cada cosa tiene su tiempo y por más que tratemos de alterarlo, sólo conseguiremos hacerlo más difícil y a fin de cuentas, tomará su lugar en el momento preciso.

              ¡Todo mundo tiene prisa! Basta encontrarte a alguien en la calle y preguntarle: ¿Cómo estás?, para que la respuesta sea: Corriendo, aceleradísimo, luego nos vemos porque ahora voy volado…

              Convertimos nuestra vida en una ardua carrera, pero… ¿Hacia dónde?

              Sería bueno invertir un poco de nuestro precioso tiempo y preguntarnos:

              – ¿Cuánto he vivido… tal vez la mitad de lo que me tocará vivir?
              – ¿Qué he hecho con mi tiempo?
              – ¿He logrado algo realmente importante, que me ha dado satisfacción y me hace sentir orgulloso?
              – ¿Qué hice con mis días y mis horas?, ¿Cuáles he disfrutado y vivido intensamente porque hice lo que debí en su momento?
              – Si no puedo salir por alguna circunstancia, ¿he disfrutado quedándome en mi casa, o me la he pasado sufriendo y francamente desperdiciando el tiempo?
              – ¿Estoy satisfecho con lo que he hecho con mi vida hasta ahora?

              ¿Y qué es perder el tiempo?:

              – Lamentarme por lo que no me es posible hacer, porque no me alcanza el tiempo.
              – No saber qué quiero hacer con mi vida y no preguntármelo.
              – No analizar mi hoy, mi ahora, mis actuales fuerzas, debilidades y posibilidades.
              – No saber lo que busco ni para qué soy bueno.
              – No disfrutar el hoy, ni planear el futuro por estar refunfuñando sobre el fracaso del ayer.
              – Vivir sin ponerme metas fijas a corto, mediano y largo plazo.
              – No decidirme nunca a realizar algo porque no encuentro el tiempo.
              – No realizar esos cambios en mi vida de forma inmediata o poco a poco, aunque sé que son necesarios.
              – No buscar oportunidades.
              – Quejarme de algo y no hacer nada por mejorarlo.
              – Llegar tarde y fastidiado por lo que no alcancé a hacer o dejé a medias.
              – Conformarme con hacer poco y hacerlo mal.
              – No darme cuenta que el mundo está allí para ser conquistado por mí.

              Y preguntémonos…

              ¿Qué veré al final de mi vida?,
              ¿trozos interminados de mil cosas?,
              ¿frutos de nada?,
              ¿o acaso frutos verdes?

              Puedo hacer de mi vida una obra maestra y ser ejemplo, estímulo y ayuda de otros. O puedo hacer de ella un montón de fracasos que obstaculicen y perjudiquen también a los demás. Puedo ser fuente de desánimo y truncar muchos planes…

              Nunca podremos saber de cuánto tiempo disponemos, pero podemos estar seguros de que lo aprovecharemos mejor si dejamos de luchar contra él, si tratamos de dar a cada cosa su tiempo y de vivir la vida en lugar de correrla.

              Mi pasado existe, debo tomar experiencias de él. Mi presente existe, debo planear mi vida. Mi futuroexiste para llevar a cabo mi plan de vida.

              Soy responsable de mi propia felicidad, por lo tanto debo encontrar el sentido de mi existencia: ¿A dónde voy? ¿Qué quiero? ¿Por qué lo hago? ¿Cómo voy a lograrlo?

              La vida es una. Es irreversible. Cada momento perdido no se recupera jamás. Nadie hará por mí lo que no haga yo mismo. Necesito planear con sentido de la realidad, no construyendo castillos en el aire o sueños imposibles que acabarán por desalentarme.

              Debo trazar metas concretas, luego planes de acción y lanzarme a cumplirlas.

              Algunos consejos que ayudan a organizar y distribuir el tiempo

              1. Tenemos todo el tiempo del mundo…

              Lo importante es saber optimizarlo de manera que nos alcance para lograr nuestros objetivos y metas.

              2. Es mejor planear que improvisar y remendar

              ¿Recuerdan las últimas vacaciones en que se lanzaron a la aventura? Algunas cosas salieron bien, muy espontáneas; otras salieron pésimas, sin organización, incluso con cierto temor de que el paso siguiente saliera peor que el anterior.

              Para planear las actividades, resulta eficaz una agenda, ya sea individual o familiar, en la que se pueda marcar acontecimientos mediatos e inmediatos, para estar preparados cuando se presenten.

              3. Hay gente que cree que pierde su tiempo planeando

              Nada más falso, pues el tiempo que se invierte en la planeación se notará cuando actuemos con menos equivocaciones e imprevistos y con mejores resultados.

              Además, resulta mucho más relajante haber planeado un acontecimiento, puesto que si no se hace así, uno está pensando todo el tiempo en que no ha preparado nada, lo cual resulta tensionante.

              4. Prever la noche anterior lo que me propongo hacer el día siguiente, y escribirlo

              ¿Qué tan importante es escribirlo? Mucho, puesto que así se lucha además contra otro terrible adversario: el olvido, el cual siempre se da maña para estropearnos el tiempo, que tenemos muy limitado.

              5. Ordenar nuestra planeación en prioridades

              Hay cosas importantes que no podemos dejar de hacer y hay otras urgentes, que no admiten demora.

              De esta manera se ordena la agenda en dos formatos: el cronológico, cuando se trata de citas y actividades a horas definidas, y en orden de importancia, cuando ponemos en primer lugar lo que necesitamos hacer con más urgencia.

              6. Vencer la indecisión, el titubeo y la postergación

              Poniendo fechas límite acordes a la realidad, para no seguir con la cantaleta de siempre: ¡El lunes comienzo la dieta!, Ahora sí acabaré la carrera…, Ahora sí dejaré de fumar…

              Mientras no aprendamos que las cosas se resolverán y los problemas se arreglarán, no por arte de magia, sino poniendo empeño de nuestra parte, no adelgazaremos, ni terminaremos la carrera, ni dejaremos de fumar. ¡Es sencillo!, si se quiere que sucedan las cosas, hay que trabajar por ellas.

              7. Tener cierta flexibilidad al planear nuestras actividades de modo que si surgen imprevistos realmente importantes, puedan ajustarse

              Aquí podemos ver el otro lado de la moneda, hay gente que planea demasiado, que no deja ni un huequito de su tiempo libre, de manera que si va en su coche en camino hacia una actividad y se le revienta una llanta, ya su día se arruinó.

              Lo importante es llegar a todos lados puntual, pero sin irse matando, ni estar demasiado tenso para disfrutar de los imprevistos.

              8. No extender el trabajo para llenar el tiempo disponible

              Respetar el tiempo dedicado al estudio o el trabajo.

              Hacer lo mismo con el tiempo del hogar. Lo peor que puede hacer una persona es llevarse trabajo de más a su casa, porque no disfruta su aquí y ahora y el tiempo precioso que puede pasar con su familia se le va entre las manos como arena.

              Es tiempo de actuar

              Ahora que sabemos que el tiempo es nuestro, que haremos lo que queramos con él, tenemos varias opciones:

              – Pasarnos el tiempo descansando, a gusto, dejándolo correr, como si fuera agua que pasa por una llave abierta, desperdiciándose, sin sernos útil a nosotros ni a los demás.

              – Saturar nuestro horario, llenando de compromisos, estudio, deportes, eventos sociales, trabajo, todo nuestro día, de manera que no nos quede tiempo para pensar, incluso para sentir.

              – Utilizarlo para lograr nuestros objetivos, sacándole jugo a cada minuto, a sabiendas de que cada pequeño lapso de tiempo, nunca se recuperará, por lo que nos conviene usarlo óptimamente.

              Fuente: https://escuelapararicos.net/sera-nuestra-vida-una-eterna-carrera-tiempo/


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                Anyone in the world

                Un psicólogo con 20 años de experiencia dice que hay 5 maneras sencillas de mejorar tu autoestima
                HAY 5 MANERAS SENCILLAS DE MEJORAR TU AUTOESTIMA

                Por Lindsay Dodgson

                La autoestima es una cosa maravillosa pero delicada. Cuando nuestra autoestima es alta, nos sentimos más resistentes, somos menos vulnerables a la ansiedad y al rechazo, y menos cortisol (la hormona del estrés) es liberado en nuestro torrente sanguíneo.

                Los aspectos positivos son evidentes, pero mejorar la autoestima puede ser un reto, especialmente si hemos experimentado adversidades en el pasado.

                En un post en el blog de TED, el psicólogo Guy Winch, que tiene 20 años de experiencia trabajando con pacientes, dice que el problema es que nuestra autoestima es bastante inestable, ya que puede fluctuar diariamente, incluso a cada hora.

                Otra complicación es cómo nuestras carreras dan forma a nuestra percepción de nuestro propio valor. Por ejemplo, un chef probablemente se ofendería si no te gustara la comida que cocinó para ti más que alguien que no cocina para ganarse la vida. Winch dice que esto se debe a que la cocina es un aspecto significativo de su identidad.

                Él describió cinco maneras para ayudarte a mejorar tu autoestima y cómo lidiar mejor con los golpes que experimentamos.

                1. Usa afirmaciones positivas de la manera correcta.

                Las afirmaciones positivas son un método de practicar “Tú eres lo que piensas.” La idea es que llenes tu mente con pensamientos positivos hasta que te los creas.

                Es una manera popular de construir tu autoestima porque es simple, pero Winch dice que hay un problema importante: Las afirmaciones positivas tienden a hacer que las personas con baja autoestima se sientan aun peor, porque cualquier cosa que se diga como una afirmación (como “Soy hermos@ “o” seré exitos@”) a menudo puede ser demasiado contrario a sus existentes creencias acerca de sí mismos.

                Winch sugiere cambiar “Voy a tener éxito” a algo más manejable, como “Voy a perseverar hasta tener éxito.”

                2. Identifica eso en lo que eres bueno.

                Winch dice que la autoestima crece cuando demostramos capacidad real y logros en las áreas de nuestras vidas que nos importan. Tal vez eres bueno corriendo; inscríbete a algunas carreras locales y entrena para ellas. ¿Buen@ en la cocina? Da más cenas.

                La clave, dice, es descubrir tus habilidades y talentos básicos, y encontrar oportunidades (e incluso carreras) que las enfaticen.

                3. Aprende a aceptar los elogios.

                Cuando nos sentimos mal acerca de nosotros mismos, es difícil para los demás sacarnos de esa rutina. Winch dice que tendemos a ser más resistentes a los elogios en esos momentos, a pesar de que es cuando más los necesitamos.

                Él dice que en vez de tomar los elogios como mentiras, debes ponerte la meta de tolerar los elogios cuando los recibas. Incluso si te sientes incómodo (y probablemente te sentirás así) valdrá la pena a largo plazo.

                La mejor manera de dejar de repeler los elogios, dice, es preparar respuestas predefinidas a ciertas cosas y forzarte a utilizarlas hasta que sea automático. Estas respuestas podrían ser simples cosas como “Gracias” o “Qué amable de tu parte decir eso.”

                El impulso de reírte de los cumplidos eventualmente se desvanecerá, lo cual será señal de que está funcionando y que estás empezando a creer las cosas buenas que la gente dice de ti.

                4. No te critiques.

                No te patees cuando ya estés en el suelo.

                Winch dice que eso es lo que probablemente hagamos. Cuando nuestra autoestima es baja, podemos dañarla aún más siendo auto-críticos.

                Winch dice que deberíamos combatir esto con auto-compasión. Cuando sientas que tu yo interior comienza a criticarte, pregúntate si le dirías esas cosas a algún amigo cercano.

                Como regla, tendemos a ser mucho más compasivos con nuestros amigos de lo que somos con nosotros mismos, así que piensa dos veces la próxima vez que empieces a decirte a ti mismo todas las cosas que haces mal. Winch dice que hacer eso te ayudará a evitar dañar tu autoestima, lo que te dará tiempo para enfocarte en aumentarla.

                5. Recuérdate tu valor real.

                Si tu confianza recibe un golpe, Winch dice que esta es la mejor manera de revivirla.

                Si eres rechazado por alguien con quien estabas saliendo, haz una lista de tus cualidades que te hacen una gran pareja, como la lealtad o la disponibilidad emocional. Si no recibiste la promoción que buscabas en el trabajo, anota todo lo que te hace un empleado valioso, como ser confiable o dedicado.

                Escribe uno o dos breves párrafos sobre por qué alguna cualidad específica es importante y por qué las demás personas deberían apreciarlas. Winch dice que hagas este ejercicio todos los días durante una semana o cuando sientas que necesitas un poco de ánimo.

                Construir la autoestima no es fácil, y requiere de un poco de trabajo, pero Winch dice que el retorno es invaluable si lo haces correctamente; te encontrarás desarrollando hábitos emocionales más saludables, y te recuperarás más fácilmente cuando sufras golpes en el futuro.

                Fuente: https://escuelapararicos.net/psicologo-20-anos-experiencia-dice-5-maneras-sencillas-mejorar-autoestima/


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                  Anyone in the world

                  Los mensajes que nos da la vida, y a veces no entendemos

                  Por Alvaro Mendoza

                  Tristemente, le hizo eco a la tradición y fue un septiembre negro. Dos terremotos en México y destrucción y desolación en el Caribe y La Florida, principalmente, por cuenta de los huracanes Irma y María. La naturaleza mostró su furia y con fuerza golpeó a pueblos hermanos y nos recordó cuán frágiles somos, cuán efímeros somos.

                  Pero, sobre todo, nos dejó lecciones valiosas que necesitamos aprender y aplicar en la vida. Si sigues con juicio la actividad de este blog, te habrás enterado de que debí evacuar por la emergencia provocada por Irma. Sí, tuve que interrumpir la cotidianidad de mi vida y, con mi esposa y mis hijas, dejar la casa y buscar refugio en un lugar seguro.

                  Fueron unos días en Charlotte (Carolina del Norte), con tránsito por Atlanta (Georgia), que me sirvieron para hacer unas reflexiones que quiero compartir contigo. La primera parece obvia: ¡Qué afortunado soy! De muchas maneras, los seres humanos, inclusive en la peor de las situaciones, somos muy afortunados.

                  Y no nos damos cuenta, o despreciamos lo que la vida nos regala. La vida misma, que se renueva cada día; la salud, el trabajo, la familia, los amigos, las personas con quienes compartimos, aquellos a quienes podemos servir y ayudar, los que nos hacen daño y nos fortalecen. Sonará a cantaleta, pero cuanto más conscientes seamos de ello, más lo disfrutamos.

                  Es una bendición, y un privilegio, cuando tienes ropa buena y limpia para vestirte, cuando abres la nevera y puedes escoger qué comer, cuando tienes una cobija que te proteja del frío, cuando compartes tus alegrías y tristezas con alguien, cuando construyes una vida que vale la pena, que tiene verdadero sentido.

                  Alistar unas pocas pertenencias, cerrar tu casa y partir sin saber cuándo volverás (o si volverás) es una de las experiencias más dolorosa que he vivido. Te invade una sensación de incertidumbre que no puedo describir y saber que lo que has construido puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos es una situación que no se le desea ni al peor enemigo.

                  Hoy, cuando han pasado varias semanas de los desastres naturales, doy gracias a la vida porque lo que viví fue apenas un susto y porque mi gente no sufrió daño. Y no puedo dejar de pensar en aquellos que lo perdieron todo (algunos, inclusive, la vida), que en un instante vieron cómo se derrumbaba su vivienda, su sueño, su vida.

                  Y aunque no deseo estar en su situación, procuro ponerme en sus zapatos para aprender las lecciones. Con los años y la experiencia, aprendí que la vida tiene extrañas formas de enviarnos mensajes. La mayoría de las veces, a través de sucesos dolorosos, arrebatándonos a los que amamos, derrumbando lo que hemos construido.

                  Son sucesos que nos ponen a prueba, que nos exigen al límite de las fuerzas y de la resistencia (y a veces, más allá), que hacen que nos cuestionemos acerca del papel que cumplimos en este mundo. Sin embargo, también son oportunidades. Para encontrar lo mejor que guardamos en nuestro interior, para prender el fuego en el corazón.

                  Reinventarse una y otra vez, cuantas veces sea necesario, no solo es parte del proceso de la vida: es, también, el camino más seguro para  construir una vida plena, que nos haga más felices, más íntegros.

                  Oportunidades para sacar las fuerzas que han estado dormidas, para revaluar los roles, para edificar nuevos sueños. Creo que, si la vida nos quita algo, nos quita tanto, es porque en algún momento nos va a compensar, nos va a devolver eso y más, nos va a multiplicar los beneficios y las bendiciones.

                  Admiro profundamente a las víctimas de las tragedias ocurridas recientemente y su entereza para levantarse de los duros golpes que les propinaron la vida y la naturaleza. Intento aprender de su tesón, de su capacidad de sacrificio, de su solidaridad, de su resiliencia, de sus ganas de vivir, de su resistencia a la adversidad.

                  Valoro inmensamente la resignación con que aceptan los designios del destino y la férrea voluntad con la que se levantan para seguir la vida. Porque la vida sigue. Es fácil decirlo, terriblemente difícil vivirlo después de que se es víctima de un terremoto, de un huracán. Pero, hay que seguir, porque rendirse ante la adversidad es peor que la misma muerte.

                  No hay opción distinta a levantarse, sacudirse y echarse a andar, reinventarse en procura de llegar a ser una mejor versión de sí mismo. Ese es el reto que nos impone la vida, el premio que nos ofrece la vida. Volver a empezar, a veces después de haberlo perdido todo, es clave para entender por qué vinimos a este mundo, cuál es nuestra misión.

                  Solemos quejarnos por todo y pocas veces comprendemos lo bendecidos que somos al tener la oportunidad de vivir un nuevo día. Por eso, cuando tu vida ande mal, que el negocio no funcione, que haya quebrantos de salud, que sufras una pérdida irreparable, que tus sueños se derrumben, ¡no te rindas, no arrojes la toalla!

                  Sí, en esos momentos en que no conseguimos entender los mensajes que nos envía la vida, recuerda el ejemplo inspirador de aquellos hermanos del Caribe y Latinoamérica que en el reciente mes de septiembre lo perdieron todo y hoy, como si nada hubiera ocurrido, trabajan para construir otra vida, otro sueño, otro futuro. ¡Lucha, reinvéntate!

                  Fuente: https://mercadeoglobal.com/blog/mensajes-vida-no-entendemos/


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