Blog del sitio

Imagen de Manuel Aviles Perez
de Manuel Aviles Perez - lunes, 12 de marzo de 2018, 09:14
Todo el mundo

Autor: Samuel Chaquilla

Los planes de negocios anteceden necesariamente a las operaciones empresariales de los negocios, porque trazan el camino por donde debe ir el negocio que quiere tener éxito.

Hay 5 pasos previos para iniciar un negocio:

1. Identificar una oportunidad de negocios.

2. Formular un plan de negocios.

3. Formar el equipo empresarial.

4. Conseguir el financiamiento.

5. Pasión y compromiso con su negocio.

En definitiva, la pasión no lo es todo; además: investigue, edúquese, planifique en el campo empresarial de su negocio y, sobre todo, lleve un flujo de caja adecuado.

El plan de negocios es un documento que presenta cómo aprovechar una oportunidad de negocio, es una manera organizada y lógica de abordar todos los aspectos importantes de un negocio. A partir de un análisis de los desafíos del entorno, las fortalezas y recursos internos, determina su ventaja competitiva que le hará sostenible en el largo plazo. Es también una herramienta del empresario para captar recursos financieros para su empresa.

El plan identificará el mercado, sus perspectivas de crecimiento, los clientes objetivo y los principales competidores.

El valor de un plan depende los elementos humanos que lo rodean; particularmente, el componente de compromiso e involucramiento, así como el seguimiento y monitoreo.

Es necesario tener un enfoque integral del negocio, conocer los conceptos de planificación estratégica, visión, misión, objetivos, estrategias, producto, mercado, marketing, finanzas, etc.

La planificación estratégica empresarial no sólo deberá contar con una “gran visión” del emprendedor, sino también con el arma más poderosa para entrar en batalla y que nos garantice el triunfo final. Esta arma es el PLAN DE NEGOCIOS.


 
Imagen de Manuel Aviles Perez
de Manuel Aviles Perez - miércoles, 21 de febrero de 2018, 09:22
Todo el mundo

Eliminando creencias limitantes

Por Montse Vila

A menudo los principales obstáculos con los que topamos para lograr objetivos o iniciar nuevos proyectos no proceden del mundo exterior, sino de nuestro propio mundo interno. Estos obstáculos se configuran en forma de convicciones, percepciones y actitudes mentales. Las ideas que hemos elaborado sobre nuestras propias capacidades son uno de los factores que influyen más en nuestro desarrollo y en la forma de afrontar nuevos retos.  Generalmente estas ideas están muy afianzadas, es posible que lo estén desde la niñez, nos parecen inamovibles, delimitan nuestra percepción del mundo y determinan nuestra forma de actuar.

Trinidad Hunt (1997:38) nos dice en su libro Desarrolla tu capacidad de aprender:

<<Si la ventana por la que contemplamos la vida es una ventana de limitaciones, nuestro comportamiento manifestará limitaciones. Si la ventana es una creencia en las capacidades ilimitadas de la mente y el cuerpo y en nuestra capacidad de producir cambios en nuestra vida, nos abriremos a la amplísima capacidad potencial de rendimiento que tenemos todos a nuestra disposición. >>

Está comprobado que los que creen en sus capacidades, se esfuerzan  en trabajar y buscarlos medios para conseguir sus objetivos ya que los consideran factibles, mientras que los que niegan sus capacidades se esfuerzan menos, obtienen un  rendimiento menor y con frecuencia ni siquiera lo intentan. ¿Para qué esforzarse, si no seré capaz?   Es lo que se denomina profecía autocumplida.

 Aquí tendría cabida  la célebre frase de Henry Ford :

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”. 

El ciclo o bucle de la creencias se compone de cuatro pasos:

Las creencias son ideas que uno considera ciertas.

Basándonos en esta idea cierta, iniciamos una determinada acción o la evitamos.

Esta acción genera unos resultados acordes con la creencia.

Estos resultados refuerzan la creencia.

A lo largo de nuestra vida desarrollamos creencias limitadoras sobre nosotros mismos. Marcas inconscientes inculcadas o fijadas, puede que desde la infancia, que nos han creado miedos e imágenes de incapacidad o ineptitud. Aunque generalmente las mantenemos en secreto, están bajo la superficie de nuestra conciencia y nos ponen trabas a nuestras posibilidades de desarrollo y mejora.

El significado que se da a los hechos y las conclusiones que se sacan respecto a como se producen, las comparaciones y la imagen que se obtiene de uno mismo, se convierten en el filtro por el que se va a interpretar la realidad.  Los hechos sólo tienen el sentido que se les quiera dar y “realidades” existen tantas como personas.

Las barreras del miedo:

Las principales creencias  limitantes son las llamadas barreras del miedo:

Miedo al fracaso: Muchas veces paraliza a la persona incluso antes de iniciar el trabajo o acción. No lo intenta porque piensa que va a fracasar o se desmotiva rápidamente a los primeros obstáculos o dificultades y abandona la acción.

Miedo al éxito: Conseguir un logro puede implicar una mayor responsabilidad y la inseguridad y el temor a no ser capaz de afrontar esta nueva situación hacen que se eluda esta acción exitosa.

Miedo a ser diferente: Se intenta no sobresalir ni despuntar sobre el grupo al que se pertenece, pues se quiere ser igual al resto y así evitar el rechazo o un trato distinto.

Miedo al cambio: Sólo en nuestra zona de confort nos sentimos  protegidos y seguros. Cuando salimos de esta zona de comodidad, aparecen las inquietudes y los temores por lodesconocido. Sin embargo, las oportunidades de cambio siempre se encuentran fuera de esta zona y es preciso cruzarla para crecer y mejorar.

Si se quiere avanzar y eliminar barreras limitantes será preciso una revisión de nuestras creencias y hacer un análisis de las mismas desde otro prisma más positivo. Reencuadrar nuestros miedos y considerarlos como retos puede ser el camino.

Hacer un análisis retrospectivo de nuestras creencias limitadoras: ¿Desde cuandoexisten?. ¿Fueron nuestros padres, maestros o amigos, los que nos las inculcaron? ¿En qué situación fueron ciertas? ¿Ha habido alguna ocasión en que no se han cumplido? ¿Lo he intentado alguna vez? ¿Cuánto he madurado desde entonces? Las respuestas nos darán una visión “actualizada” de esta creencia. Es muy posible que solo fuera, si fue el caso, un impedimento en el pasado y que ahora ya no tenga fundamento.

  • Formula en positivo tus objetivos.
  • Céntrate más en definir hacia dónde quieres ir  que en lo que quieres evitar.
  • Específica qué recursos vas a necesitar y, si no los tienes, como conseguirlos.
  • Considera que las dificultades y los  fracasos no son barreras insuperables, sino etapas necesarias del camino.

Fuente: http://www.marianoramosmejia.com.ar/eliminando-creencias-limitantes/


 
Todo el mundo

¿Por qué será que nuestra vida es una eterna carrera contra el tiempo?

Por Carlos Leos

Desde que tenemos conciencia, estamos en desacuerdo con el tiempo. Cuando somos pequeños deseamos que el tiempo pase muy rápido para crecer, tener más años, hacer lo que hacen los grandes y obtener beneficios y permisos. Pero nunca llegamos a estar de acuerdo, porque siempre existirá el primo mayor que tiene más concesiones o el hermano menor al que hay que cuidar y dar ejemplo por tener menos años.

En fin, nuestra vida transcurre entre años, meses, semanas y días… y el tiempo siempre en contra nuestra. Si esperamos algo bueno, tarda tanto en llegar… en cambio, las malas noticias llegan tan pronto. Si disfrutamos algo bello, pasa tan rápido… en contraste, el dolor parece que llegó para quedarse.

Primero queremos que los cumpleaños lleguen volando, después quisiéramos que dejaran de llegar, o al menos que se tardaran un poco.

Nos cuesta tanto entender que cada cosa tiene su tiempo y por más que tratemos de alterarlo, sólo conseguiremos hacerlo más difícil y a fin de cuentas, tomará su lugar en el momento preciso.

¡Todo mundo tiene prisa! Basta encontrarte a alguien en la calle y preguntarle: ¿Cómo estás?, para que la respuesta sea: Corriendo, aceleradísimo, luego nos vemos porque ahora voy volado…

Convertimos nuestra vida en una ardua carrera, pero… ¿Hacia dónde?

Sería bueno invertir un poco de nuestro precioso tiempo y preguntarnos:

– ¿Cuánto he vivido… tal vez la mitad de lo que me tocará vivir?
– ¿Qué he hecho con mi tiempo?
– ¿He logrado algo realmente importante, que me ha dado satisfacción y me hace sentir orgulloso?
– ¿Qué hice con mis días y mis horas?, ¿Cuáles he disfrutado y vivido intensamente porque hice lo que debí en su momento?
– Si no puedo salir por alguna circunstancia, ¿he disfrutado quedándome en mi casa, o me la he pasado sufriendo y francamente desperdiciando el tiempo?
– ¿Estoy satisfecho con lo que he hecho con mi vida hasta ahora?

¿Y qué es perder el tiempo?:

– Lamentarme por lo que no me es posible hacer, porque no me alcanza el tiempo.
– No saber qué quiero hacer con mi vida y no preguntármelo.
– No analizar mi hoy, mi ahora, mis actuales fuerzas, debilidades y posibilidades.
– No saber lo que busco ni para qué soy bueno.
– No disfrutar el hoy, ni planear el futuro por estar refunfuñando sobre el fracaso del ayer.
– Vivir sin ponerme metas fijas a corto, mediano y largo plazo.
– No decidirme nunca a realizar algo porque no encuentro el tiempo.
– No realizar esos cambios en mi vida de forma inmediata o poco a poco, aunque sé que son necesarios.
– No buscar oportunidades.
– Quejarme de algo y no hacer nada por mejorarlo.
– Llegar tarde y fastidiado por lo que no alcancé a hacer o dejé a medias.
– Conformarme con hacer poco y hacerlo mal.
– No darme cuenta que el mundo está allí para ser conquistado por mí.

Y preguntémonos…

¿Qué veré al final de mi vida?,
¿trozos interminados de mil cosas?,
¿frutos de nada?,
¿o acaso frutos verdes?

Puedo hacer de mi vida una obra maestra y ser ejemplo, estímulo y ayuda de otros. O puedo hacer de ella un montón de fracasos que obstaculicen y perjudiquen también a los demás. Puedo ser fuente de desánimo y truncar muchos planes…

Nunca podremos saber de cuánto tiempo disponemos, pero podemos estar seguros de que lo aprovecharemos mejor si dejamos de luchar contra él, si tratamos de dar a cada cosa su tiempo y de vivir la vida en lugar de correrla.

Mi pasado existe, debo tomar experiencias de él. Mi presente existe, debo planear mi vida. Mi futuroexiste para llevar a cabo mi plan de vida.

Soy responsable de mi propia felicidad, por lo tanto debo encontrar el sentido de mi existencia: ¿A dónde voy? ¿Qué quiero? ¿Por qué lo hago? ¿Cómo voy a lograrlo?

La vida es una. Es irreversible. Cada momento perdido no se recupera jamás. Nadie hará por mí lo que no haga yo mismo. Necesito planear con sentido de la realidad, no construyendo castillos en el aire o sueños imposibles que acabarán por desalentarme.

Debo trazar metas concretas, luego planes de acción y lanzarme a cumplirlas.

Algunos consejos que ayudan a organizar y distribuir el tiempo

1. Tenemos todo el tiempo del mundo…

Lo importante es saber optimizarlo de manera que nos alcance para lograr nuestros objetivos y metas.

2. Es mejor planear que improvisar y remendar

¿Recuerdan las últimas vacaciones en que se lanzaron a la aventura? Algunas cosas salieron bien, muy espontáneas; otras salieron pésimas, sin organización, incluso con cierto temor de que el paso siguiente saliera peor que el anterior.

Para planear las actividades, resulta eficaz una agenda, ya sea individual o familiar, en la que se pueda marcar acontecimientos mediatos e inmediatos, para estar preparados cuando se presenten.

3. Hay gente que cree que pierde su tiempo planeando

Nada más falso, pues el tiempo que se invierte en la planeación se notará cuando actuemos con menos equivocaciones e imprevistos y con mejores resultados.

Además, resulta mucho más relajante haber planeado un acontecimiento, puesto que si no se hace así, uno está pensando todo el tiempo en que no ha preparado nada, lo cual resulta tensionante.

4. Prever la noche anterior lo que me propongo hacer el día siguiente, y escribirlo

¿Qué tan importante es escribirlo? Mucho, puesto que así se lucha además contra otro terrible adversario: el olvido, el cual siempre se da maña para estropearnos el tiempo, que tenemos muy limitado.

5. Ordenar nuestra planeación en prioridades

Hay cosas importantes que no podemos dejar de hacer y hay otras urgentes, que no admiten demora.

De esta manera se ordena la agenda en dos formatos: el cronológico, cuando se trata de citas y actividades a horas definidas, y en orden de importancia, cuando ponemos en primer lugar lo que necesitamos hacer con más urgencia.

6. Vencer la indecisión, el titubeo y la postergación

Poniendo fechas límite acordes a la realidad, para no seguir con la cantaleta de siempre: ¡El lunes comienzo la dieta!, Ahora sí acabaré la carrera…, Ahora sí dejaré de fumar…

Mientras no aprendamos que las cosas se resolverán y los problemas se arreglarán, no por arte de magia, sino poniendo empeño de nuestra parte, no adelgazaremos, ni terminaremos la carrera, ni dejaremos de fumar. ¡Es sencillo!, si se quiere que sucedan las cosas, hay que trabajar por ellas.

7. Tener cierta flexibilidad al planear nuestras actividades de modo que si surgen imprevistos realmente importantes, puedan ajustarse

Aquí podemos ver el otro lado de la moneda, hay gente que planea demasiado, que no deja ni un huequito de su tiempo libre, de manera que si va en su coche en camino hacia una actividad y se le revienta una llanta, ya su día se arruinó.

Lo importante es llegar a todos lados puntual, pero sin irse matando, ni estar demasiado tenso para disfrutar de los imprevistos.

8. No extender el trabajo para llenar el tiempo disponible

Respetar el tiempo dedicado al estudio o el trabajo.

Hacer lo mismo con el tiempo del hogar. Lo peor que puede hacer una persona es llevarse trabajo de más a su casa, porque no disfruta su aquí y ahora y el tiempo precioso que puede pasar con su familia se le va entre las manos como arena.

Es tiempo de actuar

Ahora que sabemos que el tiempo es nuestro, que haremos lo que queramos con él, tenemos varias opciones:

– Pasarnos el tiempo descansando, a gusto, dejándolo correr, como si fuera agua que pasa por una llave abierta, desperdiciándose, sin sernos útil a nosotros ni a los demás.

– Saturar nuestro horario, llenando de compromisos, estudio, deportes, eventos sociales, trabajo, todo nuestro día, de manera que no nos quede tiempo para pensar, incluso para sentir.

– Utilizarlo para lograr nuestros objetivos, sacándole jugo a cada minuto, a sabiendas de que cada pequeño lapso de tiempo, nunca se recuperará, por lo que nos conviene usarlo óptimamente.

Fuente: https://escuelapararicos.net/sera-nuestra-vida-una-eterna-carrera-tiempo/


 
Todo el mundo

Un psicólogo con 20 años de experiencia dice que hay 5 maneras sencillas de mejorar tu autoestima
HAY 5 MANERAS SENCILLAS DE MEJORAR TU AUTOESTIMA

Por Lindsay Dodgson

La autoestima es una cosa maravillosa pero delicada. Cuando nuestra autoestima es alta, nos sentimos más resistentes, somos menos vulnerables a la ansiedad y al rechazo, y menos cortisol (la hormona del estrés) es liberado en nuestro torrente sanguíneo.

Los aspectos positivos son evidentes, pero mejorar la autoestima puede ser un reto, especialmente si hemos experimentado adversidades en el pasado.

En un post en el blog de TED, el psicólogo Guy Winch, que tiene 20 años de experiencia trabajando con pacientes, dice que el problema es que nuestra autoestima es bastante inestable, ya que puede fluctuar diariamente, incluso a cada hora.

Otra complicación es cómo nuestras carreras dan forma a nuestra percepción de nuestro propio valor. Por ejemplo, un chef probablemente se ofendería si no te gustara la comida que cocinó para ti más que alguien que no cocina para ganarse la vida. Winch dice que esto se debe a que la cocina es un aspecto significativo de su identidad.

Él describió cinco maneras para ayudarte a mejorar tu autoestima y cómo lidiar mejor con los golpes que experimentamos.

1. Usa afirmaciones positivas de la manera correcta.

Las afirmaciones positivas son un método de practicar “Tú eres lo que piensas.” La idea es que llenes tu mente con pensamientos positivos hasta que te los creas.

Es una manera popular de construir tu autoestima porque es simple, pero Winch dice que hay un problema importante: Las afirmaciones positivas tienden a hacer que las personas con baja autoestima se sientan aun peor, porque cualquier cosa que se diga como una afirmación (como “Soy hermos@ “o” seré exitos@”) a menudo puede ser demasiado contrario a sus existentes creencias acerca de sí mismos.

Winch sugiere cambiar “Voy a tener éxito” a algo más manejable, como “Voy a perseverar hasta tener éxito.”

2. Identifica eso en lo que eres bueno.

Winch dice que la autoestima crece cuando demostramos capacidad real y logros en las áreas de nuestras vidas que nos importan. Tal vez eres bueno corriendo; inscríbete a algunas carreras locales y entrena para ellas. ¿Buen@ en la cocina? Da más cenas.

La clave, dice, es descubrir tus habilidades y talentos básicos, y encontrar oportunidades (e incluso carreras) que las enfaticen.

3. Aprende a aceptar los elogios.

Cuando nos sentimos mal acerca de nosotros mismos, es difícil para los demás sacarnos de esa rutina. Winch dice que tendemos a ser más resistentes a los elogios en esos momentos, a pesar de que es cuando más los necesitamos.

Él dice que en vez de tomar los elogios como mentiras, debes ponerte la meta de tolerar los elogios cuando los recibas. Incluso si te sientes incómodo (y probablemente te sentirás así) valdrá la pena a largo plazo.

La mejor manera de dejar de repeler los elogios, dice, es preparar respuestas predefinidas a ciertas cosas y forzarte a utilizarlas hasta que sea automático. Estas respuestas podrían ser simples cosas como “Gracias” o “Qué amable de tu parte decir eso.”

El impulso de reírte de los cumplidos eventualmente se desvanecerá, lo cual será señal de que está funcionando y que estás empezando a creer las cosas buenas que la gente dice de ti.

4. No te critiques.

No te patees cuando ya estés en el suelo.

Winch dice que eso es lo que probablemente hagamos. Cuando nuestra autoestima es baja, podemos dañarla aún más siendo auto-críticos.

Winch dice que deberíamos combatir esto con auto-compasión. Cuando sientas que tu yo interior comienza a criticarte, pregúntate si le dirías esas cosas a algún amigo cercano.

Como regla, tendemos a ser mucho más compasivos con nuestros amigos de lo que somos con nosotros mismos, así que piensa dos veces la próxima vez que empieces a decirte a ti mismo todas las cosas que haces mal. Winch dice que hacer eso te ayudará a evitar dañar tu autoestima, lo que te dará tiempo para enfocarte en aumentarla.

5. Recuérdate tu valor real.

Si tu confianza recibe un golpe, Winch dice que esta es la mejor manera de revivirla.

Si eres rechazado por alguien con quien estabas saliendo, haz una lista de tus cualidades que te hacen una gran pareja, como la lealtad o la disponibilidad emocional. Si no recibiste la promoción que buscabas en el trabajo, anota todo lo que te hace un empleado valioso, como ser confiable o dedicado.

Escribe uno o dos breves párrafos sobre por qué alguna cualidad específica es importante y por qué las demás personas deberían apreciarlas. Winch dice que hagas este ejercicio todos los días durante una semana o cuando sientas que necesitas un poco de ánimo.

Construir la autoestima no es fácil, y requiere de un poco de trabajo, pero Winch dice que el retorno es invaluable si lo haces correctamente; te encontrarás desarrollando hábitos emocionales más saludables, y te recuperarás más fácilmente cuando sufras golpes en el futuro.

Fuente: https://escuelapararicos.net/psicologo-20-anos-experiencia-dice-5-maneras-sencillas-mejorar-autoestima/


 
Todo el mundo

Los mensajes que nos da la vida, y a veces no entendemos

Por Alvaro Mendoza

Tristemente, le hizo eco a la tradición y fue un septiembre negro. Dos terremotos en México y destrucción y desolación en el Caribe y La Florida, principalmente, por cuenta de los huracanes Irma y María. La naturaleza mostró su furia y con fuerza golpeó a pueblos hermanos y nos recordó cuán frágiles somos, cuán efímeros somos.

Pero, sobre todo, nos dejó lecciones valiosas que necesitamos aprender y aplicar en la vida. Si sigues con juicio la actividad de este blog, te habrás enterado de que debí evacuar por la emergencia provocada por Irma. Sí, tuve que interrumpir la cotidianidad de mi vida y, con mi esposa y mis hijas, dejar la casa y buscar refugio en un lugar seguro.

Fueron unos días en Charlotte (Carolina del Norte), con tránsito por Atlanta (Georgia), que me sirvieron para hacer unas reflexiones que quiero compartir contigo. La primera parece obvia: ¡Qué afortunado soy! De muchas maneras, los seres humanos, inclusive en la peor de las situaciones, somos muy afortunados.

Y no nos damos cuenta, o despreciamos lo que la vida nos regala. La vida misma, que se renueva cada día; la salud, el trabajo, la familia, los amigos, las personas con quienes compartimos, aquellos a quienes podemos servir y ayudar, los que nos hacen daño y nos fortalecen. Sonará a cantaleta, pero cuanto más conscientes seamos de ello, más lo disfrutamos.

Es una bendición, y un privilegio, cuando tienes ropa buena y limpia para vestirte, cuando abres la nevera y puedes escoger qué comer, cuando tienes una cobija que te proteja del frío, cuando compartes tus alegrías y tristezas con alguien, cuando construyes una vida que vale la pena, que tiene verdadero sentido.

Alistar unas pocas pertenencias, cerrar tu casa y partir sin saber cuándo volverás (o si volverás) es una de las experiencias más dolorosa que he vivido. Te invade una sensación de incertidumbre que no puedo describir y saber que lo que has construido puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos es una situación que no se le desea ni al peor enemigo.

Hoy, cuando han pasado varias semanas de los desastres naturales, doy gracias a la vida porque lo que viví fue apenas un susto y porque mi gente no sufrió daño. Y no puedo dejar de pensar en aquellos que lo perdieron todo (algunos, inclusive, la vida), que en un instante vieron cómo se derrumbaba su vivienda, su sueño, su vida.

Y aunque no deseo estar en su situación, procuro ponerme en sus zapatos para aprender las lecciones. Con los años y la experiencia, aprendí que la vida tiene extrañas formas de enviarnos mensajes. La mayoría de las veces, a través de sucesos dolorosos, arrebatándonos a los que amamos, derrumbando lo que hemos construido.

Son sucesos que nos ponen a prueba, que nos exigen al límite de las fuerzas y de la resistencia (y a veces, más allá), que hacen que nos cuestionemos acerca del papel que cumplimos en este mundo. Sin embargo, también son oportunidades. Para encontrar lo mejor que guardamos en nuestro interior, para prender el fuego en el corazón.

Reinventarse una y otra vez, cuantas veces sea necesario, no solo es parte del proceso de la vida: es, también, el camino más seguro para  construir una vida plena, que nos haga más felices, más íntegros.

Oportunidades para sacar las fuerzas que han estado dormidas, para revaluar los roles, para edificar nuevos sueños. Creo que, si la vida nos quita algo, nos quita tanto, es porque en algún momento nos va a compensar, nos va a devolver eso y más, nos va a multiplicar los beneficios y las bendiciones.

Admiro profundamente a las víctimas de las tragedias ocurridas recientemente y su entereza para levantarse de los duros golpes que les propinaron la vida y la naturaleza. Intento aprender de su tesón, de su capacidad de sacrificio, de su solidaridad, de su resiliencia, de sus ganas de vivir, de su resistencia a la adversidad.

Valoro inmensamente la resignación con que aceptan los designios del destino y la férrea voluntad con la que se levantan para seguir la vida. Porque la vida sigue. Es fácil decirlo, terriblemente difícil vivirlo después de que se es víctima de un terremoto, de un huracán. Pero, hay que seguir, porque rendirse ante la adversidad es peor que la misma muerte.

No hay opción distinta a levantarse, sacudirse y echarse a andar, reinventarse en procura de llegar a ser una mejor versión de sí mismo. Ese es el reto que nos impone la vida, el premio que nos ofrece la vida. Volver a empezar, a veces después de haberlo perdido todo, es clave para entender por qué vinimos a este mundo, cuál es nuestra misión.

Solemos quejarnos por todo y pocas veces comprendemos lo bendecidos que somos al tener la oportunidad de vivir un nuevo día. Por eso, cuando tu vida ande mal, que el negocio no funcione, que haya quebrantos de salud, que sufras una pérdida irreparable, que tus sueños se derrumben, ¡no te rindas, no arrojes la toalla!

Sí, en esos momentos en que no conseguimos entender los mensajes que nos envía la vida, recuerda el ejemplo inspirador de aquellos hermanos del Caribe y Latinoamérica que en el reciente mes de septiembre lo perdieron todo y hoy, como si nada hubiera ocurrido, trabajan para construir otra vida, otro sueño, otro futuro. ¡Lucha, reinvéntate!

Fuente: https://mercadeoglobal.com/blog/mensajes-vida-no-entendemos/


 
Imagen de Manuel Aviles Perez
de Manuel Aviles Perez - jueves, 16 de noviembre de 2017, 20:41
Todo el mundo

A contar de hoy se encuentra implementado el curso On-line : Administracion de bodega e inventario.

solicite informacion, le enviaremos a la brevedad

 
Imagen de Manuel Aviles Perez
de Manuel Aviles Perez - domingo, 20 de agosto de 2017, 12:51
Todo el mundo

PRIMERA ETAPA:

La denominamos  “en búsqueda de oportunidades”, esta etapa responde a preguntas tales

como: ¿Cuál es mi negocio?, ¿Qué tiene que lo hace diferente de los demás?

SEGUNDA ETAPA:

En la cual se trata de “definir materialmente al negocio”, aparecen como interrogantes ¿Cuánto

tiempo será necesario parra ponerlo en marcha?, ¿Qué quiero hacer, dónde y cómo?, ¿Cuánto

quiero hacer?

TERCERA ETAPA:

Aquí se busca la “dimensión económica”, ¿Cuáles son los costos para poder hacerlo?, ¿Cuáles

son los riesgos que corro?

CUARTA ETAPA:

Por último hacemos el “análisis financiero”, en el cual nos preguntamos ¿Cuánto dinero

necesito?, ¿Para reunir el capital necesario recurro a créditos?, ¿Será rentable?


Con respecto a la Tercera y Cuarta etapa, es conveniente hacer una precisión, si bien tanto

los conceptos económico como financiero se encuentran íntimamente vinculados, cada uno

persigue fines distintos. El económico se refiere a la rentabilidad del negocio elegido, en

cambio el financiero se ocupa de determinar la rentabilidad del capital aportado al negocio.

Estas etapas, constituyen la planificación, que consiste en: ”Organizar recursos y acciones

que habrán de utilizarse y ejecutarse en el futuro, con el fin de lograr determinados objetivos

y metas”. 

Con estos cuatro pasos se conforma lo que denominamos un PLAN DE NEGOCIOS,

 sumamente necesario para un emprendimiento, ya que es el medio por el cual, de

una manera esquematizada y pormenorizada, se comparan los pro y los contras del proyecto,

lo que sirve de guía para que el inversor tome una correcta decisión.


Asociado URL: Cursos on-lineCursos on-line
[ Modificado: domingo, 20 de agosto de 2017, 13:06 ]