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Cómo afrontar los problemas

di Manuel Aviles Perez -


Tú tienes problemas, yo tengo problemas, todo el mundo los tiene. Pero sólo un mínimo porcentaje de personas los supera satisfactoriamente.

Hay que tener en cuenta, siempre, algo sumamente importante: una dificultad no es un obstáculo que te impida conseguir tu objetivo, sino todo lo contrario. Un problema es simplemente un ejercicio que te endurece, te refuerza, te da experiencia. Los problemas son los peldaños necesarios para ascender en la escalera del éxito.

Superarlos o no dependerá de tu forma de ser y de cómo los afrontes.

1. Nada es imposible

Ningún obstáculo, por duro y difícil que parezca, carece de solución. Si te lo propones realmente, podrás llegar a superarlo no sólo con un éxito mediocre, sino llegando incluso a acercarte a la perfección. Recuerda que nada es imposible. No hay que abandonar jamás. Es bastante posible que tú mismo, inconscientemente, intentes desanimarte para optar por la solución más fácil: abandonar tu objetivo. Y es aún mucho más frecuente que toda la gente que te rodea te lance continuamente mensajes pesimistas. Nunca debes hacer caso a tales mensajes, provengan de donde provengan. No hagas caso de lo negativo, sólo considera lo positivo.

2. Trabajar duro

Hay que tener en cuenta que una dificultad es lo que su propio término indica: algo que no puede resolverse con las herramientas "corrientes" o "normales". Un problema siempre implica bastante esfuerzo para resolverlo. Si inviertes mucho tiempo, o dinero, o cualquier otro recurso en superarlo, y a pesar de todo no lo consigues, no desesperes y trabaja el doble, o el triple... o, si es necesario, cien veces más.

3. Estar entusiasmado

Nunca conseguirás nada si no estás realmente entusiasmado con lo que haces. ¿Pero cómo resuelvo el que no me guste lo que hago? Muy sencillo, busca conexiones (seguro que las hay) con las cosas que te gusten. Por ejemplo, es muy corriente que las Matemáticas no gusten a los estudiantes. Es imposible estudiarlas con éxito si no estás entusiasmado con ellas. ¿Por qué no pruebas a relacionarlas con el funcionamiento de las cosas cotidianas?

4. Ser optimista

Una persona optimista es aquella para la cual el futuro está lleno de esperanzas y de triunfos. Es pensar que las cosas van a salir bien, impregnarse de ese positivismo respecto a la solución de los problemas. Si tu mente piensa que todo terminará satisfactoriamente, te será mucho más fácil resolver tus dificultades.

5. Mirar hacia el futuro

Nadie es perfecto, y tu pasado estará lleno de errores. Si constantemente vuelves la vista atrás, tus propios errores te desconcentrarán de lo que realmente importa: la solución de tus dificultades, solución que obviamente se encuentra en el futuro.

6. Considerar todas las posibilidades

A la hora de resolver dificultades, piensa en todas las posibles soluciones que se te ocurran. Después debes analizar sus posibles consecuencias, y elegir la que mejor te parezca. Seguramente podrás optar por una solución intermedia entre las dos o tres mejores.

7. Tender a la perfección

Debes de optar siempre por las soluciones óptimas, e intentar superarte día a día, en cada uno de tus problemas. No debes conformarte con resultados parciales o mediocres, hay que conseguir la perfección.

8. Volver a soñar

Soñar con tus objetivos es lo que algún día te permitirá alcanzarlos. Por muy descabellados que te parezcan, por muy lejanos, por muy utópicos... ahí están, y si sueñas con ellos, serán tuyos.

9. Correr riesgos

Afrontar un problema con éxito exige decisión y voluntad, lanzarse plenamente sin esperar a nada o a nadie. Correr un riesgo, en definitiva.

Reírse es arriesgarse a parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Ponerse al alcance de otro es arriesgarse a quedar implicado.
Exponer los sentimientos es arriesgarse a exponer el verdadero yo.
Plantear las ideas y los sueños a los demás es exponerse a perderlos.
Amar es arriesgarse a no ser amado.
Tener esperanza es arriesgarse a sentirse desesperado.
Intentar algo es arriesgarse al fracaso.
Vivir es arriesgarse a morir.

Pero uno tiene que correr riesgos, porque el mayor riesgo en la vida es no arriesgar nada. La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada, no es nada. Puedes evitar el sufrimiento y la pena, pero no podrás aprender, sentir, cambiar, crecer, amar, vivir. Encadenados a sus actitudes, son esclavos, han perdido el derecho a su Libertad. Sólo la persona que se arriesga es libre.

10. Lanzarse

Tu gran poder consiste en aceptar todas las oportunidades, con todos sus problemas, y no esperar a que los demás me ayuden.

¡Lucha, corre, actúa!

El mundo no se va a parar a esperarte, toda tu vida únicamente depende de ti y de tu decisión para afrontarla.


Recopilaciones de varios autores.


Desarrollo de la capacidad emprendedora

di Manuel Aviles Perez -

Durante los últimos años, numerosos estudios han confirmado que se puede aprender a ser emprendedor. Que determinadas actitudes, conocimientos y formas de actuar pueden aprenderse, y que algunas de ellas son más deseables que otras para los emprendedores. La característica básica de un emprendedor es su capacidad de trasformar una idea en realidad y para esto, a través de los conocimientos entregados en este curso, estas serán redescubiertas y fortalecidas.

Objetivos de nuestro programa

Desarrollar en los participantes las competencias que les permitan: Idear y ejecutar actividades  de planificación de nuevas tareas logrando una mayor eficiencia en el trabajo. Aprender y aplicar conocimientos básicos de economía y gestión de empresa. Aprender a detectar  ideas de nuevos negocios y comprobar su viabilidad. Aprender a determinar los recursos necesarios para poner en marcha un nuevo proyecto o negocio. Aprender a detectar una oportunidad de negocio viable. Conocer como obtener recursos de apoyo para los nuevos proyectos. Conocer y utilizar la motivación como elemento de empuje hacia nuevos logros.

Modulos

Modulo 1. Cómo superar las barreras para emprender. Cómo empezaron los grandes empresarios. 

 Modulo 2. Conocimientos básicos de economía y empresa. 

 Modulo 3. Cómo dominar las habilidades principales del emprendedor. 

 Modulo 4. Cómo detectar una idea de negocio y comprobar su grado de sintonía con las tendencias del mercado.  

 Modulo 5. Cómo demostrar la viabilidad de un proyecto empresarial, que producir y como vender.  Plan de recursos humanos, materiales y financieros.

 Modulo 6. Cómo determinar los recursos necesarios para poner en marcha un nuevo negocio.  Plan de marketing y plan de operaciones.

 Modulo 7. Cómo superar los errores más frecuentes del emprendedor antes, durante y después de la puesta en marcha de un nuevo negocio.  Consejos para evitar los errores típicos del nuevo empresario.

 Modulo 8. Cómo detectar una oportunidad de negocio viable. Cuestiones y profesionales relacionados con la empresa.

 Modulo 9. Recursos de apoyo a los emprendedores. Cuáles son y cómo acceder a ellos directamente o a través de Internet.  

  Modulo 10. La motivación, motor principal del emprendedor y la puesta en marcha y gestión de las empresas.


Se puede aprender a ser emprendedor?

di Manuel Aviles Perez -

Muchos le contestarán que no, que si no ha nacido con ello no tiene nada que hacer.


Están equivocados: las habilidades del emprendedor se pueden aprender.

En Estados Unidos se dieron cuenta hace mucho tiempo y llevan años enseñándolas.

Igual que hay personas que nacen dotadas para la pintura, que pintan magníficamente sin necesidad de recibir clases, hay gente que nace emprendedora. Eso es innegable.

Ahora bien, del mismo modo que una persona que ha nacido poco dotada para la pintura puede llegar a dominar las técnicas de pintar a base de formación y práctica, también ocurre así con las personas que aprenden y practican las habilidades del emprendedor. Es decir, se puede aprender a ser emprendedor.

Durante los últimos años, numerosos estudios de prestigiosas Universidades han confirmado que se puede aprender a ser emprendedor. Que determinadas actitudes, conocimientos y formas de actuar pueden aprenderse, y que algunas de ellas son más deseables que otras para los emprendedores.

La experiencia pone igualmente de relieve que el éxito del emprendedor va unido -en una gran mayoría de casos- a la preparación y a la planificación.

Todos los emprendedores de éxito han pasado por un proceso de aprendizaje, incluso aquellos que no lo reconocen (pero que de hecho aprendieron de otros empresarios –con frecuencia sus padres u otros familiares cercanos- o a partir de una experiencia profesional previa).

Un de los tantos  estudio que existen, muestra que la mitad de los  emprendedores son hijos de empresarios. Los autores del estudio, señalan:

Los emprendedores proceden principalmente de familias en las que sus padres o alguno de sus parientes crearon su propia empresa. Estos adultos son ejemplos para los jóvenes. No importa que sus empresas no fueran un enorme éxito, lo importante es que los jóvenes se dan cuenta de que crear una empresa puede hacerse, que es algo que ellos mismos pueden hacer”.

 ¿Qué es un emprendedor? 

“Nosotros somos los verdaderos revolucionarios del mundo actual, no los chicos de pelo largo y barba que destrozaban las escuelas hace unos años” (Gordon Moore, co-fundador de Intel Corporation).

  Un emprendedor es una persona que crea y desarrolla nuevos proyectos. Un emprendedor es aquel que tiene la capacidad de materializar la idea o el sueño.

  La clave de éxito del emprendedor no es su personalidad, sino su forma de actuar. Es decir, no se trata de un tipo de personalidad determinada, sino de una determinada forma de hacer las cosas: una serie de actitudes, comportamientos y técnicas que pueden ser aprendidas.

  No sólo son “emprendedores” las personas que crean empresas, también los empleados pueden actuar como emprendedores dentro de su empresa creando y desarrollando internamente nuevos proyectos.

  ¿Cuáles son las habilidades del emprendedor? 

  Los emprendedores de éxito comparten una serie de actitudes y comportamientos: 

·         Trabajan duro.

·         Se guían por un fuerte compromiso y una enorme perseverancia.

·         Ven el vaso medio lleno en lugar de medio vacío.

·         Luchan por mantener su integridad.

·         Se exaltan con el deseo competitivo de mejorar y de ganar.

·         No se conforman con el statu quo y buscan continuamente oportunidades para mejorar.

·         Utilizan los fracasos para aprender.

·         Priman la eficacia ante la perfección.

·         Están convencidos de que pueden hacer algo grande con sus vidas y sus empresas.

·         Poseen no sólo creatividad e innovación, sino también habilidades directivas, conocimientos empresariales y contactos.

  No hay unas reglas fijas, pero sí algunas habilidades que generalmente ayudan a que el emprendedor desarrolle proyectos exitosos.

  El emprendedor necesita adquirir dos tipos de conocimientos:

  1)   Nociones básicas sobre el funcionamiento de la economía y conocimientos técnicos sobre la creación, el funcionamiento y la gestión de una empresa.

 2) Un conjunto de habilidades prácticas centradas en tres campos:

  • Personalidad - Actitudes (habilidades personales).
  • Relaciones interpersonales (habilidades comerciales).
  • Habilidades dentro de la propia organización (habilidades organizativas).

 Diversos sistemas enseñan las habilidades principales del emprendedor y las técnicas que deben practicarse para dominarlas. Estas habilidades le serán de gran ayuda antes, durante y después de crear su empresa.  

 Es imposible dominar todas las habilidades a la perfección, pero sí es posible mejorar su dominio a base de aprendizaje y práctica. No todos los emprendedores pueden conseguir el mismo grado de dominio de cada una de las habilidades -hay personas mejor dotadas por naturaleza para determinadas habilidades que otras-, pero todos ellos pueden mejorar su dominio de todas ellas a base de aprendizaje y práctica.

 Conseguir éxito en mis emprendimientos.  

 Casi todas las personas tenemos ideas e ilusiones para realizar en nuestras vidas. En definitiva, soñamos, soñamos con tener una vida mejor, una mejor casa y por supuesto éxito en todo aquello que iniciamos en nuestras vidas.

 Soñar es el inicio para que nuestras vidas se transformen, para que podamos construir una realidad partiendo de lo que queremos, pero en la mayoría de las ocasiones nos introducimos tan profundamente en nuestros mundos de trabajo, que olvidamos la verdadera razón por la que en principio decidimos iniciarlos.

 Cuando iniciamos un nuevo emprendimiento, del tipo que sea, normalmente es necesario dedicarle un tiempo especial para conseguir llevarle al éxito. Esta es una actitud positiva, pero en la mayoría de las ocasiones, antes de alcanzar los objetivos fijados inicialmente, ya hemos fijado otros que van mucho más allá y así sucesivamente antes de llegar a lograr cada una de las metas prefijadas.

 En la mayoría de las ocasiones buscamos excusas para justificar nuestra dedicación al trabajo, nos repetimos una y otra vez, hasta llegar a convencernos de ello, que todo lo hacemos por nuestra esposa o esposo, por nuestros hijos, por tener una vida mejor, por alcanzar una mayor calidad de vida.

Todo esto no son más que justificaciones para evadir la verdadera razón por la que hacemos tantas cosas, nuestro deseo de vernos como triunfadores, de obtener la aprobación de los demás, de un desengaño en nuestras vidas, de una falta de ilusión o de la ausencia de un verdadero Amor en el seno de nuestras familias.

Piensen de nuevo. ¿Creen que realmente es necesario luchar de esa forma por conseguir todas estas cosas?

Piensen cuales de las siguientes cosas son realmente necesarias en sus nuevos emprendimientos.

  • Alcanzar sus objetivos más allá de lo estrictamente necesario.
  • Compartir con su esposa o esposo los planes de trabajo.
  • Atender a un cliente a cualquier hora, aun fuera de una cita.
  • Acudir con su pareja a una cena bajo la luz de la luna en un hermoso lugar.
  • Trabajar a cualquier hora del día o la noche por conseguir un contrato extra.
  • Ayudar a sus hijos en las tareas escolares.
  • Ganar una cantidad enorme de dinero, más allá de lo que las necesidades de su familia reclaman.
  • Escuchar los problemas de sus hijos, compartir con ellos sus inquietudes.

Es importante comparar las respuestas. Con ello podrán ver cuales son las verdaderas necesidades que tienen y si su familia o su vida son realmente importantes.

¿Ha valorado hasta cuáles son sus verdaderas necesidades?


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