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Resiliencia: Cómo mantenerte enfocado

by Manuel Aviles Perez -

Por Andrés Cuevas Mesa

La mayoría de nosotros preferimos permanecer seguros y confortables en el contexto y escenario que conocemos. No alentamos el desafío de nuestros límites, convenciones y creencias hacia un futuro que dibuje de manera certera nuestros sueños contenidos en nuestra mente.

Palabras como sacrificio, esfuerzo, persistencia y disciplina no forman parte del argot o vocabulario que estas personas utilizan en su ritual diario. Las califican de sobrehumanas, excesivamente severas o propias de aquellos que adquieren compromisos inamovibles. Algunos deciden tirarse a la piscina para experimentar de manera parcial lo que significa ser disciplinado y sacrificado, pero al primer embate, obstáculo o dificultad desisten de su empeño de conseguir su sueño, para vivir como decía el gran pensador y escritor estadounidense Thoreau: “vidas de tranquila desesperación”.

¿Acaso has venido a este mundo para vivir y lidiar con una vida mediocre que no demuestre tu verdadera capacidad y fuerza? La respuesta es rotunda: ¡Claro que no!

Para aspirar a desarrollar al máximo tus capacidades y habilidades innatas de manera satisfactoria, se requiere trabajar a conciencia en una habilidad emocional intangible en términos de beneficios y potencial: La resiliencia.

Pero; ¿Qué es la resiliencia y cuáles son sus connotaciones básicas? ¿Cómo lograr incorporar esta habilidad a tu arsenal de capacidades propias con la mayor efectividad? La resiliencia es la capacidad o habilidad que tiene una persona o un grupo de ellas para afrontar, desafiar y superar la adversidad, para seguir proyectando su futuro y sus sueños de manera positiva. En cierto sentido, la resiliencia es ineludible para todo aquel que se precie a conseguir un éxito sostenido en el tiempo, sea cual sea su campo o área de actuación.

Hago hincapié en el concepto ineludible, ya que no existe un atajo hacia el éxito que deseas conseguir, sencillamente no lo hay. Y todo esto tiene una razón de ser que he ido descubriendo con el tiempo; cuanto más tiempo dedicas a algo, más valor le asignas a ello. Y cuanto más valor le asignas, más esfuerzo y sacrificio realizas por conseguir que tu área de desempeño sea mejor. Y es aquí cuando el resultado que consigues te brinda extrema satisfacción y gozo. No es lo mismo que te regalen un Ferrari, ha obtenerlo con tu propio esfuerzo dedicado. Así es la vida en este respecto.

La persona que aplica de manera decidida la resiliencia, sabe que tendrá momentos en los que parezca que su perspectiva y trabajo se tambaleen por completo, sin embargo, sabe que siempre existe un camino, solución o mecanismo de pensamiento creativo que vuelva a enderezar su rumbo para alcanzar la excelencia en su desempeño. Afrontan la adversidad como un proceso natural dentro del crecimiento y evolución personales, algo que forma parte de la consecución del éxito final.

¿Qué características aplican aquellos que practican la resiliencia de manera continua? Te ofrezco dos consideraciones al respecto:

1. Consideran la adversidad como un proceso natural que catapulta al éxito

Aquellos que practican la resiliencia ven en la adversidad y el desafío una gran oportunidad de expandir su concepción de lo posible, así como una oportunidad incontestable de mejora continua. Cuando Roger Bannister bajo de los cuatro minutos en la milla (1609 metros), todos lo catalogaron antes de que lo realizara como una hazaña absolutamente imposible. Bannister fracaso estrepitosamente en varias pruebas y mitings en su intento de superar esa barrera psicológica. Cada fallo y adversidad fueron para él, aprendizajes para modificar su estilo de zancada y fortaleza mental. La clave, por tanto, radica en ver la adversidad y el desafío como una posibilidad de mejorar el espíritu humano de superación.

2. Controlan sus pensamientos y no permiten que se instale la inconsciencia en su mente

La gente que aplica la resiliencia y obtiene éxito sostenido son conscientes del poder que ejerce la mente y los pensamientos que la contienen. La mente y el cerebro humano poseen de manera innata, mecanismos para proteger al ser humano de la incomodidad, el dolor y las alertas que trae consigo el mundo natural. Es por eso que ante un suceso inesperado o de peligro, el cuerpo responde de manera intuitiva para contrarrestar esa amenaza.

Sin embargo, esos instintos pueden jugar una mala pasada cuando se trata de afrontar desafíos y adversidades. Ya que los desafíos traen consigo incomodidad, lo que propicia una evasión clara por parte de nuestra mente. Las personas resilientes, controlan su foco interno de manera consciente. Eligen de manera deliberada, cual va a ser su enfoque con respecto a una adversidad en cuestión, centrándose en los beneficios, las opciones y las oportunidades que se abren si se afronta el desafío con la máxima decisión posible. La resiliencia te transforma en protagonista directo y no en el espectador. Dirigir tu vida no tiene precio.

Incorpora esta habilidad como parte integrante de tu filosofía de vida. El éxito real solo procede de aquel que afronta los obstáculos con absoluta decisión sin importar cuan alto esté el listón.

Sé el constructor activo de tu vida. ¿Afrontas el DESAFÍO?

Fuente: https://andrescuevascoach.com/2015/11/17/resiliencia-como-mantenerte-enfocado-para-desafiar-la-adversidad/

NEUROCIENCIA EN 4 PASOS PARA CONTROLAR TU ESTRÉS

by Manuel Aviles Perez -

Neurociencia en 4 pasos para controlar tu estrés

Una de las metas de los profesionistas es ser líderes, pero, ¿sabrías cómo manejar tus emociones frente a momentos de crisis, situaciones bajo estrés o presión para la solución de problemas? La realidad es que menos del 80% de las personas son buenas en ello. Pero tranquilo, existe una solución y se llama neurociencia.

La neurociencia es una disciplina que se encarga de estudiar la estructura, organización y función del Sistema Nervioso, principalmente el cerebro. Geoffrey James, especialista en temas demanagement, Brand manager, y autor del libro “Business Without the Bullsh*t: 49 Secrets and Shortcuts You Need to Know”, asegura que mantener la calma y el control de las situaciones no es un rasgo innato, sino una habilidad que cualquiera puede aprender, reforzando la idea de que la mayoría de lo que vivimos se puede tener control a través de nuestra mente siguiendo estas instrucciones.

Paso 1. Comprende la bioquímica

Cuando nos encontramos bajo una situación de exceso de presión y estrés, nuestro cerebro funciona de la siguiente manera: sentimos la necesidad de abandonar o huir debido a que la amígdala interpreta la situación como una amenaza, esto hace que tu cerebro secrete hormonas que le indican al sistema nervioso que esté preparado para tomar medidas drásticas. La respiración se vuelve corta y más rápida, inundando tus músculos con sangre, la visión periférica se va y comienza a entrar la desesperación y el estrés.

Pero como huir no es la solución, entonces tu cerebro y tu cuerpo no pueden ponerse de acuerdo y generan una situación de desesperación y bloqueo. ¡Así funciona!

Paso 2. Etiqueta las emociones

Para mantener la situación bajo control es necesario irrumpir en este ciclo. La amígdala es la parte del cerebro donde se procesa la memoria, se interpretan las emociones y donde se pueden tomar decisiones de manera visceral – nada recomendado-.

Jon Parlett, pionero en el uso de la neurociencia y en la formación de lídes, asegura que mantener la situación bajo control puede ser mucho más sencillo si a estas emociones se les coloca nombre y etiqueta.

Es por ello que la recomendación es analizar la situación y cómo te sientes, dándole nombre a esos sentimientos, esto nos permite catalogar la situación y crear un estado de dominio y control. Ya sabes lo que sucede, ahora es cuestión de dominarlo.

Paso 3. Reduce tu respiración

Cuenta del 1 al 10 al momento de inhalar, hazlo de manera profunda y lenta, después comienza a exhalar contando del uno al diez. Lo que sucede es que al respirar de esta manera se lleva más oxígeno a tus pulmones y al torrente sanguíneo, contrarrestando la reacción de tu cuerpo al sentir presión y estrés

Estas respiraciones profundas llevan más oxígeno a tus pulmones y de allí al torrente sanguíneo, que es el efecto contrario de la reacción de lucha o huida. Con esto le estás diciendo a tu cuerpo y al cerebro que ya no es necesario aumentar la intensidad de su reacción de lucha o huida.

Paso 4. Re-etiqueta tus emociones

Una vez que hayas interrumpido el ciclo de presión y estrés de manera orgánica, es momento de etiquetar de nuevo las emociones, pero ¡Ojo! Hazlo de manera objetiva, asegúrate de saber qué es positivo y qué es negativo: Miedo = Anticipación, Frustración = Decepción, Preocupación = Desolación, etc.

Sigue manteniendo una respiración lenta y profunda. Mientras repites este paso y comienzas a darle nombre y forma a tus sentimientos, sentirás cómo la calma comienza a llegar. Lo que sucede es que tu mente está tomando conciencia de la situación, creando un estado de poder y dominio, y con ello, la calma.

James asegura que dominarlo es cuestión de práctica y que los resultados son excesivamente favorables. “Esta habilidad hace de los líderes gente eficiente, aumentando su capacidad de disfrutar y controlar el flujo natural de la presión y el estrés”.

Fuente: https://www.altonivel.com.mx/liderazgo/management/44686-neurociencia-el-secreto-contra-el-estres-laboral/


¿QUIERES SER FELIZ? RENUNCIA A ESTOS 10 HÁBITOS

by Manuel Aviles Perez -

¿Quieres ser feliz? Renuncia a estos 10 hábitos

Por John Rampton

¿Cómo puedes introducir un poco más de felicidad en tu vida?

Puede que tengas que renunciar a varias cosas para ser feliz. Lago curioso de pensar, porque la mayoría de las personas se centra en comprar y ser más cosas para alcanzar la plenitud.

La verdadera clave de la felicidad es renunciar a ciertas perspectivas y comportamientos. Algunas personas tratan de lograr la felicidad enmascarándola con una compra temporal o alguna actividad extra.

¿Quieres saber por dónde empezar?

Aquí hay 10 cosas a las que necesitas renunciar a fin de convertirte en un individuo más feliz.

1. Renunciar a las horas extra

Lo entiendo. Necesitas el dinero. Tal vez no quieres decirle “no” a tu jefe o eres un adicto al trabajo. Independientemente de la razón que sea, es necesario dejar de trabajar tanto si deseas aumentar tu felicidad.

Varios estudios han encontrado que trabajar constantemente horas extras puede afectar la salud mental. El exceso de trabajo perjudica el bienestar, ya que puede llevarte a desarrollar depresión y ansiedad.

Además, todos necesitamos un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida. Una existencia equilibrada nos da la oportunidad de recargar baterías y relajarnos. Incluso el tiempo con nuestros amigos y familiares nos ayuda a impulsar la creatividad.

2. Abandonar la charla negativa contigo mismo

Estudios estiman que decimos entre 300 y mil palabras hacia nuestros adentros cada minuto. Esa es una muy buena indicación de que la fuerza más destructiva en el universo puede ser, bueno, nosotros mismos.

Es fácil caer en el agujero de la “autocharla negativa” cuando las cosas van mal. Pero repetirnos a nosotros mismos lo “malos” que somos, puede generar efectos devastadores en la psique. Estarte tratando mal todo el tiempo evita que seas feliz.

En lugar de revolcarte en el mal hábito de menospreciarte a ti mismo, sigue los pasos que siguen la Marina de EE.UU. Estos hombres y mujeres tienen por costumbre decirse cosas positivas y afirmaciones frente al espejo todos los días.

Por ejemplo, si estás estresado en el trabajo, sal a caminar y recuerda que, en realidad, todo está bien. Recuerda que puedes manejar la situación. Échate palabras de aliento como un padre o un buen jefe lo haría.

3. Abandona tu necesidad de control

Tienes que estar dispuesto a renunciar a tu necesidad de tratar de controlar cada aspecto de tu vida.Es comprensible querer mantener el control total de todo. Nos consumen nuestros horarios e incluso intentamos modificar el comportamiento de los demás.

Algunos tratan de crear previsibilidad controlando cosas que no están dentro de sus manos. Esta clase de control es del tipo que se convierte en ansiedad y caos en nuestras vidas.

Es un reto, pero hay que aceptar a todo el mundo y todo lo que son como son actualmente. Serás mucho más feliz y todo el mundo a tu alrededor será más feliz también porque los aceptas sin exigirles que sean de tal o cual manera.

4. Deja de culpar a los demás

La culpa es a menudo el chivo expiatorio que usamos en lugar de asumir la responsabilidad de nuestras propias acciones y sus consecuencias. Piénsalo. Es mucho más fácil apuntar el dedo hacia alguien o algo más que aceptar que te equivocaste.

En lugar de hacer eso, empieza a mirarte en el espejo.

Al final la culpa no es constructiva y no va a ayudarte. Reserva tu energía para lo que se necesita realmente: solucionar el problema en cuestión.

5. Acabar con la negatividad de los demás

La negatividad, como una gripa desagradable, es contagiosa. Somos criaturas sociales e inevitablemente vamos a adoptar los hábitos y valores de las personas más cercanas a nosotros. Por eso, procura rodearte de gente positiva, apasionada, motivada, que te apoye y tenga ambiciones propias.

Es imposible eliminar completamente las emociones negativas de los que te rodean. Todos vamos a tener un mal día por lo que es importante pasar menos tiempo con los “quejosos crónicos”.

Sé más consciente de tu propio bienestar emocional.

6. Renuncia al FOMO

Richard Branson dijo una vez que “las oportunidades son como los autobuses – ¡Siempre hay otro a la vuelta!“

¿Eres del tipo de persona que se sumerge en el temor de perderse de las oportunidades o FOMO (Por sus siglas en ingles, fear of missing out)? Si todo el tiempo estás con el miedo de no estar aprovechando las oportunidades, disminuirás tu felicidad. Peor aún, adoptarás una perspectiva de corto plazo en tu propia vida.

Branson es muy consciente de que tiene recursos y tiempo limitados. Él evalúa cuidadosamente cada oportunidad que encuentra, incluso si no funciona.

Aprende a Branson y recuerda que siempre vendrá una oportunidad para hacer algo nuevo. No te limites a sentirte culpable o triste porque no aprovechaste algo. Ya vendrá algo igual o mejor.

7. Deja de intentar impresionar a los demás

Deja de poner tanto empreño en ser algo que no eres. ¿Estás tratando de agradarle a otras personas? Es importante que TÚ mismo te gustes por lo que realmente eres.

Mientras que intentas mejorar, puedes practicar incluso el ser tu propio mejor amigo. ¿Eres amable contigo mismo? ¿Te ayudas y te animas?

Guarda las máscaras y sé tu mismo. Sólo sé usted mismo. No tienes que vivir en constante temor de que alguien vea las cosas malas en ti. Eso no lo puedes evitar. Te ahorrarás una tonelada de energía y notarás rápidamente que la gente se siente más atraída a tu autenticidad que a tus mentiras.

8. Deja de sentirte con derecho a algo

Esto puede parecer brutal, pero déjame recordarte que nadie te debe nada. Mamá y papá no te deben nada. El jefe y la compañía para la que trabajas no te deben nada. El profesor y la escuela no te deben nada. Tu hermano y tu hermana no te deben nada. Sólo TÚ te debes algo grande.

Cuando ves a la vida con la mentalidad de que te tiene que dar algo, siempre vas a ser decepcionado. Una y otra vez.

Cuando trabajas duro y eres agradecido por lo que tienes, comienzas a ver la vida de una nueva manera. Entiendes las cosas desde bajo una nueva luz y aprecias lo que has logrado.

Es una experiencia increíblemente poderosa y edificante vivir de esta manera. Pruébalo anotando todos los días las cosas por las que estás agradecido.

9. Deja de tratar de ser perfecto

No se trata de entregar un trabajo descuidado y cometer errores, pero recuerda: vas a cometer errores. No puedes esperar ser perfecto 24/7. Eso simplemente no es realista. Los que esperan la perfección de sí mismos generalmente se convierten en un obstáculo serio en su propio viaje a la felicidad.

Se ha encontrado que el perfeccionismo puede llevar a ser más ansioso en los entornos sociales. Puede evitar que pruebes cosas nuevas.

Tratar de ser perfecto impide tu capacidad para formar relaciones a largo plazo. Embotellar sentimientos de duda puede traer más sensaciones de inutilidad.

Aceptar que a veces “bueno” es lo suficientemente bueno es muy útil.

10. Renunciar a la “mentalidad de la escasez”

La mentalidad de escasez proviene del libro de Stephen Covey, The 7 Habits of Highly Effective People:

“La mayoría de la gente está profundamente adentrada en lo que yo llamo la mentalidad de escasez: ven la vida como si tuvieran sólo tanto, como si sólo hubiera un pastel ahí fuera, y si alguien tuviera un gran pedazo de pastel, significaría menos para todos los demás.

La mentalidad de escasez es el paradigma de la suma cero de la vida. Las personas con una mentalidad de escasez tienen no saben compartir el reconocimiento y el crédito, el poder o el beneficio – incluso con aquellos que los ayudan. Tampoco se sienten felices por los éxitos de los demás”.

En pocas palabras, la idea detrás de la mentalidad de escasez es que simplemente no hay suficiente éxito para todos.

Por ejemplo, piensan que sólo puede haber una persona con aumento en el trabajo ya que no hay suficiente dinero para dar a todos un crecimiento. Como resultado, este tipo de mentalidad puede conducir a un pensamiento de más corto plazo y puede crear tristeza y celos.

Si quieres ser más feliz y tener más éxito, Covey cree que debes abrazar una mentalidad de abundancia.

“La Mentalidad de la Abundancia, por otro lado, fluye de un profundo sentido interno de valor personal y seguridad. Es la creencia de que hay mucho y es suficiente para todos. Esto da como resultado un reparto de prestigio, de reconocimiento, de beneficios, de toma de decisiones. Abre posibilidades, opciones, alternativas y la creatividad”.

Al cambiar tu mentalidad, serás capaz de centrarte en el largo plazo y crear más sentimientos positivos hacia los demás.

Fuente: http://escuelapararicos.net/quieres-ser-feliz-renuncia-a-estos-10-habitos/


CUÁL ES TU VERDADERO VALOR

by Manuel Aviles Perez -

Cuál es tu verdadero valor

CUÁL ES TU VERDADERO VALOR

Por Marcelo Molina

–Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

–Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después, y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

–Encantado, maestro -titubeó el joven quién sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades, postergadas.

–Bien- asintió el maestro.

Se quitó un anillo que llevaba y dándoselo al muchacho, dijo- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

–Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

–Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

–¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.

–Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé si la venta es urgente…

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

–Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

Claramente podamos advertir la enseñanza de este hermoso cuento: Nadie mejor que nosotros mismos puede hacer la valuación, puede fijar el “precio”, puede hacer la tasación del valor personal.

Quizás coincidamos en que hacerse a uno mismo la pregunta de ¿cuánto valgo? no sea una pregunta habitual. Entonces: ¿Por qué es tan importante conocer la respuesta a esa pregunta? Porque, de la respuesta a esa pregunta, ¡depende nuestro futuro! ¿Y cómo es eso posible? Bien, acompañame en la exploración y lo veremos juntos…

Haciendo un poco de memoria, todos encontraremos recuerdos de algunos episodios en que personas significativas en nuestra vida nos hayan señalado las cosas que hacíamos bien y aquellas cosas que hacíamos mal. Probablemente, con la muy buena intención de enseñarnos a evitar lo que no nos lleva por el “buen camino” y aprender lo que realmente “vale la pena”.

Esto fue formando en nosotros una idea de lo que somos, de cuáles eran nuestras “fortalezas” y nuestros “puntos débiles”. Y esta creencia –por la repetición de nuestros actos– se fue haciendo cada vez más cercana a la certeza de que éramos “así”, de que valemos para algunas cosas, pero no para otras, de que nuestro valor tiene que ver con lo que somos capaces de hacer.

Lo que otros vieron o ven en nosotros, tiene más que ver con ellos que con nosotros, dado que lo que observan lo observan desde su forma particular de observar, con sus propios “filtros” y limitaciones, desde su propio “mapa mental” de “cómo deberían ser las cosas para que sean valiosas”. Y ocurre lo mismo cuando nosotros somos los observadores de nosotros mismos. Nos comparamos con lo que “debería ser” y a partir de ahí, sacamos conclusiones de cuánto valemos…

Un diamante no pierde su valor por el hecho de estar cubierto de lodo… sigue siendo una valiosa joya. Lo mismo ocurre con nosotros. Nuestro valor es incalculable, solo que a veces hay “lodo” cubriendo nuestra superficie, en forma de juicios con los cuales nos desvalorizamos, o mediante juicios de otros, a los cuales les damos valor, y que juzgamos como desvalorizantes…

Y esto tiene un efecto devastador en nuestra autoestima, dado que lo que pensemos de nosotros (ya sea porque es un juicio propio, o porque nos lo ha dicho alguien importante en nuestra vida) influye directamente en cómo nos evaluamos, en cómo nos valoramos.

“Tienes que ser consciente de los juicios que tú hagas acerca de ti mismo, porque incluso éstos se basan, por lo general, en los sistemas de valores de las personas que te rodean. Si juzgas, condenas o apruebas” – Anthony De Mello

Y nuestra autovaloración personal influye a su vez en nuestros resultados. Todo lo que obtenemos en nuestra vida tiene relación directa con cuánto valor entregamos a cambio. Si entrego poco valor, recibo poco valor. Si entrego mucho valor, recibo en la misma medida. Por lo tanto, si creo que valgo poco, es poco el valor que puedo ofrecer, y por lo tanto, mis resultados tendrán una medida proporcional.

En definitiva, todo en la vida se resume en una cuestión de valores. Nuestro valor no tiene que ver con nuestros comportamientos o nuestros sentimientos, sino con cuánto valor puedo crear para mí y para otros…

Me surge compartir algunas preguntas que te regalo, con el fin de encontrarte con la respuesta a la pregunta inicial… cuál es tu verdadero valor, cuánto vales:

¿De qué sientes satisfacción en tu vida?
¿Qué fue/está siendo motivo de plenitud en tu vida?
¿Cuándo te has sentido digno de ser/hacer algo valioso en tu vida?
¿Quiénes se han visto beneficiados por alguna aptitud o actitud de tu parte puesta a su servicio?
¿Cuántas vidas/destinos se han transformado a partir alguna palabra o silencio que ofreciste, en el momento oportuno?
¿Con cuántas personas has compartido experiencias que hayan resultado valiosas, para ambos?
¿En cuántas formas o de cuántas maneras crees que honras tu vida, tu existencia?
¿Qué necesitas para ser aún más valiosa/o? ¿Qué te hace falta para crear aún más valor en vos y en otros o para otros?

“Calcule primero el costo. No pague un precio demasiado alto por ir tras valores secundarios. El valor principal de la vida no está en lo que conseguimos. El valor principal de la vida está en lo que logramos ser.” – Jim Rohn

Espero de corazón que este artículo haya sido de alguna manera útil para tu vida. Si en algún momento consideras que necesitas asistencia para revisar o re-significar tu AUTOESTIMA, y quieres dar tu primer paso hacia una más profunda autoconciencia, para lograr un mayor bien-estar, estoy disponible para que me consultes y conversemos de qué manera puedo asistirte.

Recibe mi total agradecimiento por permitirme compartir contigo estas reflexiones y te agradeceré las reenvíes a quienes consideres les pueda ser de utilidad.

Fuente: https://escuelapararicos.net/cual-es-tu-verdadero-valor/?utm_source=EPR&utm_medium=ReadBox&utm_campaign=Email


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